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Sostenibilidad medioambiental

De aceite de cocina usado a biocombustible, ¿cómo es posible este reciclaje?

Febrero 2020

El aceite de cocina usado es un residuo altamente contaminante. Ahora no solo es posible reducir su impacto en el medio ambiente, sino convertirlo en biocombustible. Un claro ejemplo de economía circular.

El pasado mes de enero, el Gobierno de España declaró la Emergencia Climática, comprometiéndose a adoptar 30 líneas de acción prioritarias con el objetivo de hacer frente a las amenazas y riesgos que el cambio climático está provocando en el mundo. Una de las conclusiones que se extrajo hace ya casi dos años es que la economía debe ser circular, creando así un modelo sostenible que “se recicla a sí mismo”. Repsol es una de las empresas que, tras años de investigación en su Tech Lab de Móstoles (Madrid), ha llegado a la implantación de un programa global de economía circular enfocado en la sostenibilidad, según su propia web corporativa.

¿Cuál es el proyecto de Repsol? 

La petrolera tiene previsto incrementar la producción de biocarburantes a partir de aceites usados en su planta de Cartagena (Murcia), experiencia piloto que contará con la inyección de una inversión anunciada para las próximas semanas de más de 150 millones de euros. Con esta iniciativa, Repsol consigue cerrar el ciclo de vida de un producto, el aceite de cocina usado, que genera cantidades ingentes de residuos de complejo reciclaje, y que ya es muy utilizado en Europa, como nos revela Energías Renovables. Será utilizado junto a otros productos vegetales y grasas para la producción de combustibles de alta tecnología, fundamentalmente biodiesel. 

Esta nueva tecnología va más allá de la producción de biocombustibles de primera generación de origen vegetal, tales como el polémico aceite de palma cultivado específicamente para ese fin, para pasar a recuperar un residuo final altamente contaminante y reciclarlo.

Una necesaria red de aprovisionamiento para un objetivo ambicioso

El foco del proyecto, una vez desarrollada la tecnología, se centra ahora en establecer toda una red de socios y colaboradores capaz de asumir y gestionar la recogida del aceite y suministrarlo a la planta de Cartagena, con la idea de una probable implantación en otras plantas.

El objetivo es ambicioso. Se estima alcanzar inicialmente una producción de 250.000 toneladas al año de biocombustibles de alta calidad mediante esta tecnología, el cual se engloba dentro del más amplio de alcanzar en 2030 una producción de 600.000 toneladas al año. 

El 50% de esta cifra, según el plan estratégico de Repsol para el periodo de 2021 a 2025, será alcanzado mediante productos generados desde los residuos vegetales y deberá conseguirse antes del fin de este ciclo.

El precedente en reciclaje de aceite de Petronor

Ya en el mes de abril de 2019 Petronor empezó a producir biodiesel aplicando esta tecnología. Para ello se ha aprovechado la experiencia en biorrefinería acumulada desde 2014, año en el que la firma inició la producción de biocombustible de primera generación a partir de aceite de palma. Sin embargo, la negativa imagen de esta materia prima en su utilización por la industria alimentaria provocó su paulatino abandono. Aunque para la refinería esto haya significado un paso atrás en términos de producción, el caso es que le ha permitido aprovechar la infraestructura ya existente para poner rápidamente en marcha la nueva producción a partir de aceites de cocina.

En conclusión, la producción de biocombustibles derivados del reciclaje de aceite de cocina facilita que empresas como Repsol, que se ha fijado objetivos ambiciosos de cero emisiones netas en 2050, consigan dichos objetivos, y contribuye significativamente a la reducción del impacto negativo que dicho residuo tiene en el medio ambiente.