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Cómo aprovechar la coyuntura de demanda internacional de pistacho

El boom del pistacho

Febrero 2019

Actualmente en España se consumen entre 15.000 y 20.000 toneladas de pistacho al año, aunque sólo se producen dentro de nuestras fronteras el 5% de ese consumo, según datos de 2018. Europa dispone de 15.000 hectáreas, la mayoría en Grecia e Italia, pero aún ha de importar unas 130.000 toneladas de pistachos, de las que unas 14.000 toneladas vienen a España. No obstante, la Unión Europa prevé, de cara a las dos próximas décadas, contar con 300.000 hectáreas de cultivo del pistacho para evitar las importaciones.

Las importaciones al mercado europeo provienen de los dos principales productores de pistacho, que son Estados Unidos e Irán. El bloqueo económico a Irán de 2006 a 2010 provocó una pérdida del mercado persa, en detrimento de Estados Unidos. Además, la Unión Europea detectó en 1997 niveles peligrosos de la toxina aflatoxina en los pistachos iraníes, con lo que se cerraron las puertas de su tradicional mercado, algo que también favoreció a los americanos. No obstante, en los últimos años, esta toxina también se ha detectado en las importaciones de Estados Unidos.

Estados Unidos ha aprovechado el hueco y se ha convertido en el primer productor del mundo, con 140.000 hectáreas de cultivo y una producción de 300.000 toneladas en 2018. California concentra el 90% de la producción estadounidense de este fruto seco. No obstante, el rigor climático en la última década, con temperaturas superiores a la media y menos precipitaciones, está afectando de manera adversa a este cultivo. A esto habría que sumar Rhodococcus Fascians, una bacteria que perjudica gravemente al pistachero de determinada variedad genética (UCB1 clonado), la más extendida en los últimos años en ese país.

Por su parte, Irán contabiliza 250.000 hectáreas dedicadas al cultivo del pistacho y una producción de 250.000 toneladas en 2018, lo que indica menor productividad que su rival americano. ¿El motivo? Una agricultura tecnológicamente atrasada, una gestión del agua deficiente y riego de escasa calidad.

¿Por qué el pistacho?

Aunque necesita de media entre seis y siete años para comenzar a dar frutos, su rentabilidad es muy superior a las de otros cultivos. Durante el periodo inicial, los beneficios son inexistentes y los gastos ascienden a unos 30.000€ por hectárea. Superado este periodo, en el pistachero tan solo se invierten entre 500 y 1.000€ por hectárea, cuando puede aportar unos ingresos de entre 6.000 y 9.000€, también por hectárea. Las cuentas son claras: el pistacho tiene un precio de venta en origen de seis euros el kilo (pelado y seco), lo que, traducido a 1.000 kilos producidos en una hectárea, son 6.000€ en esa extensión. Si el pistacho se vende abierto, el precio aumenta hasta los 8 y 9,5 euros el kilo y sigue subiendo si se cultiva de forma ecológica; tal y como explica José Francisco Couceiro, investigador principal del Centro Investigación Agroambiental El Chaparrillo. 

¿Puede cultivarse en España? 

La respuesta es sí. El pistachero es un árbol rústico que tolera temperaturas extremas, tanto de calor como de frío. Entre julio y agosto, que es su época de maduración, necesita mucho calor y un clima seco con el objetivo de evitar plagas y enfermedades. En invierno necesita frío para su correcta floración y polinización y la precipitación ideal ronda los 500 y 600 mm anuales. Otro dato: el pistachero puede aguantar una sequía de hasta cinco años.  La progresión de este cultivo en España ha sido notable: en 2016 se dedicaban 10.625 hectáreas al pistachero, mientras que en 2017 la cifra alcanzó las 15.847 hectáreas, suponiendo un aumento del 50%. En 2018 se contabilizaron más de 25.000 hectáreas de este árbol. La comunidad donde está más presente es Castilla-La Mancha, con 20.000 de las 25.000 hectáreas plantadas, seguida de Andalucía, con 3.000; Extremadura, con 900 y Castilla y León con 700. 

¿Desbancará al olivo y otros cultivos en España?


No tiene por qué. De hecho, muchos agricultores están encontrando en el pistacho la solución a la baja rentabilidad del olivar. Como explica Julián Navarro, empresario, agricultor y presidente de la Asociación de Productores de Pistacho del Condado, en Jaén, la inestabilidad del precio de la aceituna motivó la búsqueda de complementos: “visitamos Castilla-La Mancha, principal productor de pistacho en España (...), y nos dimos cuenta de que Jaén reúne las condiciones climáticas perfectas para este cultivo, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos”. A esto, Navarro añade que los agricultores comienzan a decantarse por el pistacho ya que “se utiliza la misma maquinaria para su recolección que en el olivar”, además el pistacho “se recoge antes que la aceituna, entre septiembre y octubre, por lo que ambas campañas son compatibles”. De hecho, ya se están poniendo en marcha iniciativas que utilizan la tecnología para optimizar este cultivo.

En definitiva, la agricultura española parece pues estar preparada para aprovechar la coyuntura de demanda internacional de pistacho y aumentar la superficie de cultivo, así como la producción.