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Green finance

Invertir en el agua: no pasemos por alto las cosas sencillas

Las tecnologías pensadas para racionalizar el consumo de agua potable requieren grandes financiaciones y constituyen buenas oportunidades de inversión.
Septiembre 2020

Se conoce como «oro azul»: el agua potable se está convirtiendo en un bien escaso. El planeta debe reducir su consumo y evitar los despilfarros. Cada vez más inversores se interesan por las numerosas tecnologías que aspiran a optimizar nuestro gasto de agua.

El agua es el elemento que satisface las necesidades más básicas de la humanidad. Pero este recurso, que se creía renovable hasta el infinito, está en vías de convertirse en un bien escaso. El calentamiento global seca regiones enteras y, paradójicamente, las inundaciones se multiplican, creando aún más desafíos para los especialistas en la limpieza de la contaminación.

La agricultura intensiva, la industria y la extracción de esquistos bituminosos consumen grandes cantidades de agua dulce y desechan aguas contaminadas.

Un gran estrés hídrico para la población

Al mismo tiempo, la población mundial va en aumento, y sus necesidades de agua también. Los especialistas estiman que, en diez años, el planeta consumirá demasiada agua potable como para permitir que el ciclo de generación de agua funcione correctamente (1). Por tanto, agotaremos nuestros recursos de agua. Además, se prevén situaciones de estrés hídrico a partir de 2030 en algunas regiones del mundo. La Unesco cifra en nada menos que 700 millones el número de personas que, de aquí a diez años, podrían abandonar su región debido a la disponibilidad insuficiente de agua. Por tanto, todas las iniciativas orientadas a reducir u optimizar nuestro consumo son de interés general, y se están produciendo numerosas inversiones. Están orientadas a lograr diversos objetivos:

La creación de infraestructuras

La población creciente de las ciudades, así como las grandes limitaciones de la sanidad pública, están empujando a los países escasamente equipados a hacerse con infraestructuras sólidas para transportar el agua corriente de manera segura, sobre todo en América del Sur y Asia.

La no contaminación y la descontaminación de las aguas

Para evitar las contaminaciones por metales pesados y componentes químicos, los Estados imponen cada vez más limitaciones a la industria, que debe invertir en procesos no contaminantes. Además, las técnicas de descontaminación van evolucionando, lo que permite a la industria reutilizar las aguas residuales.

La prevención del despilfarro

Se están desarrollando nuevas herramientas de detección de fugas para permitir repararlas más rápidamente y reducir los desperdicios. En la agricultura, los sistemas de riego por goteo permiten mantener una humedad constante de los suelos con un consumo de agua claramente inferior.

Un mercado en crecimiento constante

Sean o no costosas, todas estas tecnologías están llamadas a utilizarse a gran escala. La mayoría de ellas son producidas por empresas privadas en las que existe la posibilidad de invertir. Según el despacho GWI (Global Water Intelligence), los servicios asociados al agua representan un mercado de 600.000 millones de dólares, que crecerá de un 4% a un 6% anual en los próximos años. En cuanto al gasto en infraestructuras, debería alcanzar el billón de dólares al año en los próximos diez años. Por ello, el mercado del agua supone una excelente oportunidad de inversión que contribuirá no solo a mejorar la gestión de los recursos, sino también a facilitar el acceso a estos para un número mayor de personas.

Puntos a tener en cuenta

  • Para no agotar sus recursos, el planeta debe utilizar el agua potable de manera más racional.
  • Numerosas empresas privadas ofrecen tecnologías de descontaminación, de optimización de redes y de prevención del despilfarro.
  • Los fondos de inversión especializados en el agua siguen estas tecnologías y apuestan por este mercado en crecimiento.
Artículo publicado por primera vez en febrero de 2020.