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La dieta mediterránea pone a España líder de los países saludables

Septiembre 2019

El Bloomberg Healthiest Country Index coloca este año a España a la cabeza del ránking de países más saludables o con mayor calidad de vida.

Este índice, que se publica cada dos años, se elabora tomando en cuenta una gran variedad de indicadores y estudios procedentes de la ONU, el Banco Mundial o la Organización Mundial de la Salud.

Cuáles son los principales factores que sitúan a España en esta posición

España escala seis posiciones desde la evaluación realizada en 2017 y, con una puntuación global de 92,8 puntos sobre 100, se pone a la cabeza de los países con mayor calidad y esperanza de vida, seguida de Italia, Islandia, Japón y Suiza.

Para establecer esta clasificación, Bloomberg se centra en la esperanza de vida y contrapone a este dato ciertas penalizaciones como el tabaquismo, la obesidad, el consumo de drogas y alcohol. El estudio, que abarca 169 economías, tiene también en cuenta aspectos como el desarrollo de infraestructuras o el acceso a la sanidad.

Con este informe coinciden plenamente los datos aportados por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, que concluye que para el año 2040 España se situará a la cabeza mundial en esperanza de vida desde el nacimiento, alcanzando casi los 86 años en este punto, informa El País.

Los expertos señalan como principales responsables de esta progresión dos factores que caracterizan el modelo español: sanidad y dieta.

Los avances en la sanidad pública

En este sentido, todo apunta a que el sistema español de salud pública, con una atención preventiva y campañas de concienciación eficaces, ha conseguido reducir notablemente, en la última década, la incidencia de enfermedades cardiovasculares y los fallecimientos por cáncer.

Las tendencias de alimentación basadas en la dieta mediterránea

Es significativo que los dos países que encabezan este ranking mundial, España e Italia, tengan una alimentación centrada fundamentalmente en lo que se ha dado a conocer como dieta mediterránea. Los hábitos saludables en alimentación, favorecidos por la disponibilidad de productos como el aceite de oliva o las nueces, parecen tener una relación directa con la reducción de las tasas de enfermedades cardiovasculares, como señalan los estudios realizados a estos efectos por la Universidad de la Escuela de Medicina de Navarra, como recoge Efe.

Unos hábitos saludables en alimentación pero en transformación

Pese a todo, debemos considerar que esta última década de ajustes económicos debidos a la crisis ha supuesto para las familias españolas determinadas modificaciones en los hábitos de consumo que pueden haber tenido una importante incidencia. Algunos de los efectos de estas circunstancias fueron la reducción de las comidas fuera del hogar o la disminución en la compra de alimentos preparados. Por otro lado, también supuso un descenso en el consumo de aceite de oliva y el consiguiente incremento en el de aceites de semillas. 

Se trata de cambios en las tendencias de alimentación que afectan, en mayor o menor medida, a esos indicadores de salud. Y ahora, con la recuperación de la economía, se están volviendo a transformar y con el tiempo pueden hacer variar los datos que hoy manejamos.

Así, por ejemplo, el Informe del consumo alimentario en España 2018 presentado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, señala un importante repunte en los hogares españoles del consumo de aceite de oliva, ensaladas envasadas, leches enriquecidas y alimentos preparados. Por el contrario, disminuye el consumo de carne fresca, pescado fresco y azúcar, según El País.

Todo parece indicar que la dieta mediterránea, cuya base principal son las frutas, hortalizas y verduras junto con el aceite de oliva, sigue siendo la protagonista de la alimentación en España. Y también uno de los factores que inciden positivamente sobre nuestra salud, pese a las amenazas que suponen, entre otros, los platos preparados que, por su comodidad, pueden imponer hábitos menos saludables a largo plazo.