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Mercados

Las tierras raras pueden despertar una nueva fiebre 

Agosto 2019

Cuando el poder del petróleo está empezando a declinar, las nuevas tecnologías impulsan la búsqueda de otras materias primas necesarias para su avance.

Lo que se conoce como tierras raras son metales y materias primas imprescindibles en la fabricación de los distintos componentes de dispositivos tecnológicos tales como los smartphones. Unas materias primas que pueden llegar a tener un impacto económico muy importante en España y otros países si la situación de tensión entre Estos Unidos y China no se relaja.



Qué son las tierras raras

Tal y como se define en Wikipedia, se trata es el nombre común de 17 elementos químicos. Se las califica de "raras" debido a que es muy poco común encontrarlos en una forma pura, aunque hay depósitos de algunos de ellos en todo el mundo. Metales como el litio son demandados en grandes cantidades para la fabricación de baterías destinadas a los coches eléctricos o los dispositivos portátiles. Otros, menos conocidos como el gadolinio, son imprescindibles para la producción de sistemas de sonido y micrófonos de los teléfonos móviles, o el lutecio para la producción de memorias de almacenamiento.

Hasta diecisiete metales de muy diversas aplicaciones se encuentran en lo que se denomina “tierras raras”. Sin ellos, los dispositivos portátiles pesarían el doble, no alcanzarían la velocidad de procesamiento necesario o, simplemente, no estaría produciéndose la transformación digital al ritmo al que se está produciendo.



Una oportunidad en el mercado para muchos países


Con la nueva sensibilización medioambiental y la sustitución de energías contaminantes por renovables limpias, así como el desarrollo tecnológico, muchas de estas materias primas están experimentando un fuerte crecimiento en su demanda. Así por ejemplo, los motores eléctricos requieren de sistemas de almacenamiento energético basados en el litio. Asimismo, la proliferación de las nuevas tecnologías debido al desarrollo del Internet de las cosas, promete décadas de crecimiento exponencial de la demanda del resto de materias.

Sin embargo, los efectos adversos de su extracción para el medio ambiente o la escasa rentabilidad de explotación de los yacimientos han provocado que muchos países ricos en este tipo de recursos, como España, no han aprovechado por el momento la oportunidad de explotarlos.



La situación de China como proveedor

Todo esto ha llevado a China a convertirse en el proveedor casi único de este tipo de materias primas por su riqueza minera y por una legislación medioambiental más permisiva, apunta el diario ABC. Sin embargo, el reciente veto impuesto por el gobierno de Donald Trump a Huawei y la guerra económica y tecnológica abierta entre Estados Unidos y China nos plantea diversos escenarios posibles.

- Que China establezca precios abusivos sobre estas materias primas con el fin de encarecer los productos en competencia.

- Que China cierre o restrinja la exportación de los mismos.

En cualquiera de estos dos escenarios se hace evidente la necesidad de estudiar y explotar nuevos yacimientos que puedan dotar de equilibrio y seguridad a los mercados.



Cuál es la posición de España

España tiene una gran tradición en la minería que se ha ido abandonando por el agotamiento de los yacimientos, o por cuestiones de competitividad o medioambientales. En nuestro país, las tierras raras son abundantes y están en su mayoría sin explotar.

La minera australiana Berkeley cuenta, según la CNMV, con la concesión más importante de España para el estudio de estos yacimientos y su posible explotación, con más de 12.000 kilómetros cuadrados de terreno. Por ello ha comenzado a realizar sondeos en un área de poco más de 3.300 metros cuadrados en la localidad salmantina de Retortillo, con la intención de llegar a cubrir un área de prospección de unos 50 kilómetros de radio en el que se ha detectado la presencia de litio y cobalto.

Otros proyectos como el de Umbono en Pontevedra o Matamulas en Castilla la Mancha fueron desestimados en 2013, debido a la oposición social, que alegaba un posible impacto medioambiental negativo. Quizás sea hora de volver a analizar esos yacimientos de tierras raras, informa El Mundo.

La realidad es que el 95% de las tierras raras en la actualidad provienen de China, lo que provoca una fuerte dependencia de ese país, explica la agencia Europa Press. Por su parte, los expertos del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) subrayan el potencial de los yacimientos españoles para revertir esta situación.