Inversiones

Los principales errores a la hora de invertir

Septiembre 2019

Realizar una inversión requiere de cierta experiencia, pericia y conocimientos. Te contamos cuáles son los principales errores que se suelen cometer a la hora de invertir.

No pierdas de vista estos fallos, que suelen ser los más comunes entre los inversores.

1. Dejarse llevar por las emociones aumenta el riesgo

Este es un error de principiante, y muy humano. El mercado está en constante evolución y hay que conocer a fondo las razones de sus movimientos para no dejarnos llevar por el pánico o la euforia. De hecho, en numerosos medios de comunicación se escucha con frecuencia que el mercado entra en pánico, se muestra nervioso o precavido ante ciertos sucesos.

Lo aconsejable es actuar siempre con la cabeza fría, amparándonos en un conocimiento profundo de los movimientos que realizamos o, mejor, contando con el asesoramiento de un profesional de la inversión. El mercado puede bajar y subir en segundos por las emociones de miles de inversores, algo que debemos tener muy en cuenta.

2. No diversificar

Arriesgarlo todo con una sola inversión es desaconsejable, en especial si ésta conlleva un alto riesgo. Podríamos ver como el capital invertido se reduce, o incluso se esfuma. Apostar por una sola carta ganadora es un error que se paga caro y, si queremos reducir el riesgo de perderlo todo, debemos plantearnos siempre una estrategia que diversifique la inversión.

Actuar de manera racional es clave a la hora de diversificar, al igual que hay que buscar una complementariedad de las inversiones. De esta manera, construiremos carteras sólidas con las que obtener resultados más óptimos. Además, diversificar ofrece mucha flexibilidad, ya que permite perseguir diversos objetivos al mismo tiempo. Así, podemos estar invirtiendo parte de nuestro capital en una cartera arriesgada pero muy provechosa, al tiempo que colocamos otra parte en otra cartera con planteamientos más conservadores.

3. No comprender en lo que invertimos

La falta de conocimiento es peligrosa en todos los ámbitos de la vida
, invertir en el mercado de valores no lo es menos. Si no entendemos en qué consiste un producto financiero en el que deseamos invertir lo mejor es abstenernos, informarnos acerca de sus características o, mejor, recurrir al consejo de un asesor. El motivo es bien simple: el desconocimiento aumenta el riesgo y, por tanto, las posibilidades de perder.

Antes de invertir debemos conocer a fondo el producto que nos interesa, sus características fiscales, las comisiones que conlleva y el riesgo que asumimos. Suele decirse que el conocimiento es poder, una máxima que ningún inversor avezado debería olvidar en su día a día. La ayuda de un asesor cualificado es clave para entender bien una inversión y saber si se adapta a nuestros intereses, expectativas y posibilidades.

4. Ausencia de un planteamiento o no saber para qué se invierte

El último de los errores comunes es carecer de un plan de inversión o no saber para qué se invierte. El objetivo de toda inversión es obtener un rendimiento económico en el tiempo, pero las razones y la estrategia debemos ponerlas nosotros.

Saber para qué invertimos nos facilitará plantear una estrategia eficaz que permita adecuar la inversión con nuestros objetivos. No es lo mismo invertir con una visión a corto plazo, en la que tal vez podemos asumir un mayor riesgo, que hacerlo para un proyecto de vida a largo plazo como puede ser la jubilación, que requiere mayor prudencia en su planificación y ejecución. En este caso también, lo aconsejable es dejarse asesorar por un profesional de la inversión que sabrá encontrar el equilibrio adaptado a nuestras circunstancias personales.  

Una inversión puede hacernos cometer errores, pero siempre pueden solucionarse con una mejor educación financiera, el asesoramiento adecuado, un mayor conocimiento de nuestras posibilidades y circunstancias personales y la plena consciencia de los riesgos que corremos.