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Política

Biden gana las elecciones: implicaciones para EE UU y para todo el mundo

Noviembre 2020

Tras la batalla por el último voto, el candidato demócrata es el presidente electo. ¿Qué podría cambiar en los mercados en la política interna y en la internacional?

Entre aquellos estados donde quedaba todo por decidir y el recuento del masivo voto por correo, se ha producido una larga espera hasta conocer cuál será el próximo presidente de EE UU: se trata del candidato demócrata Joe Biden. Este resultado ha dado al traste con la continuidad con el presidente saliente Donald Trump. Aunque todavía es pronto para prever todos sus movimientos, existen algunos indicios sobre la línea que podría seguir la Casa Blanca desde enero en cuanto a asuntos económicos.

La medida de los estímulos fiscales

Biden deberá hacer frente a una mayoría republicana en el Senado, una situación que ha convencido a los mercados. Este equilibrio combina el perfil de un futuro presidente más moderado y previsible con un freno a las políticas demócratas consideradas más «radicales», sobre todo en materia fiscal. Por tanto, la política económica podría no diferir demasiado de la actual. Las ayudas, especialmente si la pandemia persistiese mucho más tiempo, serán sustanciales. Pero, muy probablemente, la situación de minoría en el Senado obligará a los demócratas a desistir de los objetivos más ambiciosos (un paquete de estímulos de 2 billones de dólares) para alcanzar una mediación de 500.000 millones.

El planteamiento relativo a la COVID-19 del ganador de las elecciones de EE UU

Las cifras y los plazos estarán condicionados a la pandemia de COVID-19. Los contagios y el impacto en la economía estadounidense tendrán un papel decisivo para calibrar la intervención de la Casa Blanca. En cualquier caso, es muy probable que en materia sanitaria la línea de Biden sea más convencional que la de Trump (que había prometido el despido del inmunólogo Anthony Fauci), con una mayor coordinación a nivel federal y —en el caso de un futuro empeoramiento de la situación— la posibilidad de recurrir a medidas más restrictivas, siguiendo el modelo de algunos países europeos.

Reserva Federal: liquidez y distensión

También está vinculada a la pandemia la política monetaria de la Reserva Federal. No cabe duda de que seguirá con su estrategia expansiva, sobre todo si el impacto del COVID-19 es fuerte y el paquete de estímulos fiscales, reducido. También en este caso, el mayor cambio entre Trump y Biden podría ser de carácter institucional. De hecho, el presidente saliente ha atacado a menudo al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, acusado de haber adoptado (tarde) una línea demasiado blanda e invitado a tomar ejemplo del BCE.

Los equilibrios internacionales

La presidencia Trump se ha caracterizado por unas tensas relaciones con China. En los últimos cuatro años, la Casa Blanca ha mantenido una actitud hostil frente a Pekín, pero hay tantos elementos importantes en juego (concretamente, un liderazgo tecnológico y geopolítico) que sería demasiado fácil pensar en un Biden conciliador. No obstante, es probable que la actitud cambie, sobre todo en lo que a la política de anuncios —a menudo por sorpresa— de Trump respecta. Una variación que gustará a los intercambios internacionales, que necesitan estabilidad y previsibilidad.

 

Por otra parte, podrían enfriarse las relaciones con los líderes unidos por algunas «afinidades electivas» con Trump, como la Rusia de Putin y la Turquía de Erdogan. En cambio, es prácticamente seguro el regreso a un enfoque multilateral, que debería limar todas las asperezas con las organizaciones internacionales, empezando por la OMC y la OMS. La línea «verde» de Biden lo llevará asimismo a adoptar las directrices del Acuerdo de París sobre el cambio climático.