Educación financiera

los distintos tipos de fondos de inversión

Fondos de inversión: qué son y cómo funcionan

Abril 2018

Cómo surgen los distintos tipos de fondos de inversión y de qué tiene que hablar con su asesor

Construir una cartera de acciones y otros activos es una difícil tarea para cualquier inversor. La mayor parte de las personas necesita contar con la ayuda de expertos que sepan guiarles a la hora de moverse dentro del mercado. Esto es lo que ofrece un fondo.

Un fondo es una inversión compartida. Una especie de «hucha» común, gestionada por profesionales, que junta los recursos de distintos inversores. Hay miles entre los que elegir: invierten en una gran variedad de mercados y clases de activos, como capital privado, bonos, liquidez, inmuebles y, a veces, incluso en otros fondos. A menudo, el nombre de un fondo describe su área de inversión particular. Por ejemplo: Emerging Markets Debt Fund, o Equity Income Fund. Los distintos tipos de fondos se diferencian en función de cómo están estructurados y gestionados.

Los distintos tipos de fondo

Una de las formas más habituales de invertir son los fondos abiertos (open-ended funds). Son fondos que no están sujetos a ninguna restricción en cuanto al número de acciones que pueden emitir: sea cual sea la demanda, normalmente el fondo será capaz de sostenerla. El tipo más común de fondo abierto en Europa es la SICAV, acrónimo de «Société d'Investissement à Capital Variable», es decir, sociedad de inversión de capital variable. Los fondos abiertos son una manera práctica y económicamente ventajosa de invertir: habitualmente permiten empezar con una cantidad inicial pequeña, y son el vehículo idóneo para, por ejemplo, ahorrar una cantidad fija de dinero mensualmente. Algunos fondos están estructurados de manera que ofrezcan al inversor unos beneficios recurrentes, mientras que otros prevén que los beneficios se reinviertan en el fondo.
También se puede escoger entre fondos activos y fondos pasivos. Depende de la gestión. Los primeros están coordinados por gestores de fondos profesionales que deciden qué activos comprar y vender, de acuerdo con los objetivos de la cartera de inversiones. Si un sector o clase de activos particular empieza a subir o bajar, el gestor puede reasignar el dinero en función de dichas fluctuaciones. Evidentemente, la gestión de este tipo de fondos conlleva un cierto coste. Por el contrario, los fondos pasivos siguen la evolución de un índice bursátil. El comportamiento del fondo siempre será similar al del índice y el rendimiento estará anclado de forma pasiva a la evolución del mercado. Conocer cuál de los dos estilos de gestión adopta un fondo es determinante a la hora de prever sus resultados y estimar los costes de gestión. 

«La unión hace la fuerza»

El concepto del fondo de inversión fue ideado en 1774 por un comerciante holandés llamado Adriaan van Ketwich, que creó un fondo fiduciario de inversiones con el objetivo de incentivar el ahorro mediante pequeñas cantidades de capital. Evidentemente, no se equivocó. El nombre de aquel fondo fiduciario, Eendragt Maakt Magt, significa «la unión hace la fuerza»: palabras que conviene recordar mientras se hace frente a los altibajos del mercado.

De qué hablar con nuestro asesor

Todos los fondos conllevan un cierto nivel de riesgo. Los dividendos o el pago de intereses también pueden cambiar con la variación de las condiciones de mercado. Los inversores son responsables de los impuestos sobre los beneficios de los fondos, ya sea aquellos devengados de los cobros de dividendos o de los derivados del capital ganado al vender o canjear un determinado activo con un determinado beneficio.