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Educación financiera

¿Inversor novato? Estos son los conceptos que debes conocer

Febrero 2021

Si vas a dar tus primeros pasos en el ámbito de la inversión, estas son las nociones básicas que el inversor novato debe conocer antes de invertir.

Tener unos primeros conocimientos a la hora de invertir es una guía importante. Un reciente estudio del Observatorio de Inverco, pone de manifiesto que aproximadamente 6 de cada 10 ahorradores entre los 18 y 54 años cuenta con un conocimiento financiero medio y alto de los productos financieros. La franja de edad con menor conocimiento financiero es la de los mayores de 65 años. A continuación, te damos las principales claves para inversores novatos:

 

El riesgo

El riesgo es la incertidumbre de que nuestras inversiones produzcan beneficios. De este modo, cuando hablamos de riesgo bajo, los beneficios que una inversión nos reporte serán menores, pero más seguros; en el caso de riesgo alto, serán mayores, pero también asumiremos la posibilidad de no realizar ganancias; y el riesgo moderado sería el punto intermedio, derivado de una combinación de inversiones de las dos anteriores.

 

Los tiempos

El horizonte temporal que nos fijamos para nuestras inversiones también juega un papel fundamental y es un aspecto que debemos sopesar a la hora de empezar a invertir. Por consenso, en el mercado destacan tres perfiles temporales:

  • El corto plazo: en general, se considera que una inversión es a corto plazo si la expectativa de recuperarla es en un periodo no superior al año. Las dos principales características de este perfil temporal son la seguridad y la liquidez, ya que las inversiones a corto plazo, generalmente, se realizan en productos de inversión que buscan conservar el capital.
  • El medio plazo: en este caso hablamos de inversores dispuestos a esperar entre dos y cinco años para obtener beneficios o recuperar su inversión. Este tipo de inversión proporciona liquidez a los inversores, pero responde a menos restricciones a la hora de apostar por activos de riesgo, en tanto que el marco temporal para recuperar la inversión es algo más amplio.
  • El largo plazo: en los casos en los que las previsiones de desinvertir son superiores a los cinco años. La ventaja de este perfil es poder invertir en activos más volátiles, puesto que el lapso de tiempo ayuda a controlar el riesgo de la cartera de inversiones, ya que se dispone de más tiempo para recuperar el desembolso.

En el caso de la inversión en bolsa, sin embargo, los tiempos tienen el mismo nombre, pero plazos muy diferentes.

 

Diseño de la cartera de inversiones

La cartera de inversiones es un conjunto de distintos tipos de activos financieros que puede contener productos muy variados, como acciones, obligaciones, pólizas de seguros, pero, por ejemplo, también materias primas.

El diseño de una cartera es clave para el inversor, ya que implica diversificar sus inversiones mezclando activos con distintos tipos de riesgo para intentar obtener un rendimiento óptimo.

Las tendencias y los factores a tener en cuenta a la hora de elegir qué activos tener en cartera varía según nuestra situación económica a la hora de invertir, y depende en gran medida de nuestro grado de aversión al riesgo. Por tanto, no existen productos financieros infalibles en todo momento, ni tampoco debemos invertir si no disponemos de un capital que sabemos que podemos inmovilizar para dedicarlo a la inversión. Nuestra recomendación es dirigirse a un asesor financiero, quien sabrá definir las mejores opciones de inversión, adaptadas a cada circunstancia personal.

 

Tipos de gestión

Otro punto fundamental antes de invertir es el tipo de gestión que nos interesa. Existen dos formas de gestionar una cartera de inversiones: la activa y la pasiva.

  • Una gestión pasiva es aquella en la que la composición de la cartera se determina mecánicamente, en general replicando un índice de mercado. Replicar un índice no es tarea fácil, ya que requiere importantes medios. Razón por la cual el inversor interesado acude a la inversión colectiva, sea bajo forma de fondos indexados o de ETF. La principal ventaja está en los costes reducidos, ya que la toma de decisiones de inversión en la cartera no depende de un gestor, con sus costes salariales asociados, sino de algoritmos que automatizan todo el proceso. La principal desventaja es que la cartera contiene todos los títulos del índice, sin importar su calidad en términos financieros.

En el caso de la gestión activa, la composición de la cartera depende de un gestor, que evalúa periódicamente cuáles son los mejores activos financieros para lograr una rentabilidad superior a la del mercado. Así, la intervención de esta figura hace que los costes sean algo más altos, pero la perspectiva de beneficios también, ya que la toma de decisiones en la cartera se hace en base a criterios analíticos que permiten descartar las empresas con menor potencial. La principal desventaja es que los resultados dependen del factor humano, que no siempre acierta.

 

El asesoramiento

Hemos dejado para el final la decisión más relevante: elegir adecuadamente nuestro asesor. Invertir con asesoramiento profesional supone un respaldo a la hora de tomar nuestras decisiones. El conocimiento profundo del sector y el contexto, así como la experiencia de un asesor financiero, son claves a la hora de presentarnos las características técnicas del producto, sus riesgos, sus ventajas, si se adapta a nuestro perfil de riesgo. Es cierto que, a día de hoy, tenemos acceso a una cantidad enorme de información, pero el asesor tiene el conocimiento de cómo interpretarla.

Su papel es muy valioso a la hora del diseño de una cartera, especialmente en aspectos como el riesgo y la rentabilidad. También cuando es momento de revisar la rentabilidad de una cartera y proponer cambios, ya que con el tiempo los mercados varían, así como las prioridades del inversor.

Por último, contar con un asesor financiero nos libra de actuar guiados por impulsos emocionales y presiones de nuestro entorno.

Informarse y estar al día sobre inversiones es fundamental, pero el asesoramiento de un profesional puede ser la diferencia entre elegir productos más caros y menos rentables o elegir productos eficientes y baratos.