Transformación digital

Mejorar los servicios para los ciudadanos y reducir los costes para las administraciones 

El blockchain al servicio de las ciudades inteligentes

Octubre 2018

En Tokio ha surgido la primera ciudad inteligente que usa la tecnología blockchain: un experimento que pronto será replicado. Así es como funciona.

La primera ciudad inteligente basada en el blockchain empezó a funcionar en Tokio, Japón, en mayo de 2018. Es en el distrito de Daimaruyu, que aglutina tres barrios de la ciudad, donde ha aflorado «la cadena de los bloques». 120 hectáreas propiedad de la rama inmobiliaria de Mitsubishi se han saneado y transformado en una ciudad inteligente, combinando blockchain e Internet de las Cosas. Hablamos de una de las áreas con mayor densidad de valor económico del planeta, que pronto podría convertirse en un prototipo a replicar en el resto del mundo.

Pero ¿cómo funciona? El blockchain es una especie de base de datos virtual que permite compartir datos en un sistema seguro. Así, las empresas pueden compartir información sin perder el control sobre ella. En el proyecto de la ciudad inteligente de Daimaruyu han participado distintas empresas. La tecnología empleada, de tipo código abierto, proyectada expresamente por la Linux Foundation, es un Blockchain Hyperledger Fabric, basado en reglas específicas que establecen quién puede aprobar la entrada de miembros en la blockchain y autorizar las transacciones. Por su parte, Fujitsu ha creado el software Virtuora DX, un servicio en la nube que permite a los participantes compartir datos y contratos inteligentes.

En el área de Daimaruyu hay 106 rascacielos, 4.300 oficinas, 40.000 restaurantes, 90.000 comercios, 13 estaciones ferroviarias y de metro, y 16 de las principales empresas tienen allí su sede principal. La infraestructura tecnológica de este laberinto de edificios y transportes permite compartir la información de tipo económico que llega de los edificios propiedad de Mitsubishi, de los sensores de Internet de las Cosas situados en los autobuses, de los comercios en cuanto a la disponibilidad de productos, de los restaurantes en cuanto a la disponibilidad de mesas libres o de los hoteles acerca del número de habitaciones disponibles. Todo está conectado. Se puede ver cuánto suben los alquileres y cómo se mueve el mercado inmobiliario. Conforme se vayan compartiendo las distintas bases de datos, quien se conecte a la red blockchain de Fujitsu será autorizado (o no) paulatinamente a acceder a la base de datos de cada propietario, para después reutilizarlos y crear nuevos servicios y productos. Cuantos más datos se introduzcan en la blockchain, más información y servicios se obtendrán.

El objetivo de las ciudades inteligentes es mejorar los servicios para los ciudadanos y reducir los costes para las administraciones mediante el uso de la tecnología. Los sistemas de iluminación que aumentan o reducen la iluminación en función del tráfico son un clásico ejemplo. No obstante, la aplicación del Internet de las Cosas puede conllevar problemas en cuanto a la seguridad en la gestión de los datos, que una tecnología como la blockchain sí puede garantizar. En última instancia, el sistema de la cadena de bloques también podría ser útil para asignar una identidad digital a cada ciudadano, de manera que pueda acceder rápidamente a un sistema interconectado y seguro incluso para la gestión de actividades burocráticas, fiscales, profesionales o bancarias.

Según los datos difundidos por IDC, en 2018 los Estados de la región de Asia-Pacífico, excluyendo Japón, gastarán 28.300 millones de dólares en proyectos de ciudades inteligentes, llegando a una cuota de 45.300 millones en 2021. Y, por lo visto, la blockchain será una parte integrante de estas inversiones, que —apostamos— se replicarán también en el resto del mundo.