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Innovación

Las tecnologías que están transformando el sector sanitario

Febrero 2019

Operaciones y consultas médicas a distancia uso compartido de datos tratamientos a medida. Estas son solo algunas de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

El análisis de datos, su seguridad, la eficiencia de las redes. La tecnología está transformando la sanidad. Cambios necesarios y sumamente deseados, porque protegen lo que más nos importa: la salud. Y, al mismo tiempo, pueden contribuir a mejorar la eficiencia (también desde el punto de vista económico) de un sector extremadamente complejo y costoso para las arcas públicas. 

Realidad virtual y aumentada

La realidad aumentada transporta al mundo físico algunos elementos del digital. Podría ser un asistente perfecto en el quirófano. Usando gafas inteligentes y visores, el cirujano podría tener a la vista los parámetros vitales del paciente o «mapas» del cuerpo humano más detallados de lo que permite el ojo humano. La realidad virtual, a diferencia de la aumentada, recrea mundos digitales «autónomos» con los que se recrean simulaciones que son útiles tanto para los médicos como para los pacientes. Los primeros se entrenan con la realidad virtual sin caer en consecuencias negativas. Las simulaciones ya se están experimentando para el tratamiento de trastornos psíquicos, recreando situaciones útiles para el paciente.     

Redes 5G

La nueva tecnología de red está llegando. Si 2018 ha sido el año de la experimentación, 2019 será el de las primeras aplicaciones específicas. Entre las ventajas más evidentes del 5G están una mayor velocidad de conexión, un ancho de banda mayor que permite conectar un enorme número de dispositivos y un menor tiempo de latencia. Esto significa que el intervalo entre el comando y su ejecución es casi nulo. Para la medicina, esto supone (entre otras cosas) la posibilidad de realizar operaciones a distancia. Así, un especialista de Madrid podrá operar en el mismo día a pacientes de Nueva York y de Tokio. Los comandos de sus manos serán ejecutados de forma instantánea por brazos robóticos situados en la otra punta del mundo.

Genómica

La cartografía genética es de gran importancia en medicina para orientar nuevos tratamientos y buscar fármacos innovadores. Pero también es la base para una medicina personalizada, con tratamientos creados a medida de nuestros propios genes, que pueden, desde el nacimiento, poner de manifiesto una mayor predisposición a desarrollar determinadas enfermedades. No obstante, para entenderlo se necesita una enorme cantidad de datos, porque solo asociando genes y trastornos se podrá crear un mapa de correspondencias que nos permita predecir nuestro futuro. Varias empresas están trabajando en ello. Algunas están cartografiando parte del ADN como servicio de pago. Otras, como Nebula Genomics, tienen un sistema de incentivos que hace descuentos en los análisis si los clientes aceptan compartir algunos datos sanitarios.    

Inteligencia artificial

La inteligencia artificial puede tener implicaciones enormes. La capacidad de elaborar información y aprender del pasado es una herramienta útil para el desarrollo de nuevos fármacos. La percepción de «señales» negativas convierte a la inteligencia artificial en una especie de enfermero capaz de supervisar a los pacientes constantemente. Se ha experimentado con tecnologías que escuchan a los pacientes, registran sus palabras y extraen de ellas la información más importante. Una especie de «secretario» que no sustituye al médico, pero que lo libera de tareas repetitivas, de manera que se pueda concentrar en lo que realmente cuenta: el diagnóstico y el tratamiento.  

Servicios a distancia

Mediante el uso de sensores y monitores, se puede pasar consulta a pacientes a distancia. Existen muchas ventajas: los hospitales y servicios sanitarios ahorran y están menos congestionados; los pacientes no tienen que desplazarse y aguantar colas; sin olvidar la posibilidad de ampliar el servicio a zonas remotas, porque estar lejos de un centro médico con el equipamiento necesario lo complica todo. No se trataría de un servicio sustitutivo, sino complementario a los ya existentes. Partiendo de esta oportunidad, existen dispositivos cada vez más sofisticados pero, al mismo tiempo, fáciles de usar. Algunos incluso pueden integrarse en teléfonos y relojes inteligentes. De esta forma, estos dispositivos, sin resultar molestos, permiten supervisar continuamente a los pacientes en riesgo. Un ejemplo son los pacientes de diabetes o cardiopatías.

Impresión en 3D

Hace algunos años, parecía que iba a revolucionar todos los sectores de la industria. La impresión en 3D ha sido en parte víctima de una «burbuja» inicial, pero sigue siendo una tecnología muy prometedora. Ahora es más madura. Aún no se ha llegado a crear auténticos órganos en 3D, pero en la Universidad de Newcastle se ha conseguido crear una córnea «impresa» con células madre. No obstante, algunos centros médicos, como el North Shore University Hospital de Manhasset (Estados Unidos), usan la impresión para crear modelos tridimensionales. Esto presenta dos ventajas: los costes de reproducción son muy bajos y los órganos son la reproducción fiel de los órganos de los pacientes, previamente escaneados. ¿De qué sirven? Sobre todo, para practicar y tener un panorama detallado de la situación antes de entrar en el quirófano. Pero también se utilizan para describir a los pacientes, de manera sencilla e inmediata, la intervención que se va a realizar y sus condiciones.