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Transformación digital

Onlife, nuestra vida entre la dimensión online y offline

Enero 2020

La sociedad de los manglares, la infoesfera, la información transdiegética, la hiperhistoria. Descubrimos en 10 puntos el nuevo concepto de nuestra vida siempre conectada, con los consiguientes problemas que crea a los individuos y a la sociedad.

En nuestra vida, a estas alturas todo está interconectado en un abrazo entre lo real y lo virtual. Gracias a Internet, nuestra vida ha cambiado para siempre. De hecho, el profesor Luciano Floridi, filósofo italiano director de investigación y profesor de Filosofía y ética de la información en la Universidad de Oxford, ha acuñado el término «Onlife». Vamos a descubrirlo en 10 puntos.

1. Online y Offline

El término se deriva de la contracción de online y offline, por tanto, de la unión entre las acciones de nuestra vida mientras estamos conectados a la Red y desconectados de ella. «Acuñé este neologismo hace algunos años para destacar la naturaleza híbrida de nuestras experiencias cotidianas, en parte digitales y en parte analógicas», ha explicado Floridi recientemente en una entrevista.

2. La sociedad de los manglares

Utilizando una metáfora, Floridi ha explicado la Onlife como la sociedad de los manglares, puesto que estos viven en el agua salobre en la que se juntan el mar y los ríos. Según Floridi, es «la nueva existencia en la que la barrera entre lo real y lo virtual ha caído; ya no hay diferencia entre online y offline, pero sí que hay una "Onlife": nuestra existencia, que es un híbrido como el hábitat de los manglares».

3. Infoesfera

Es otro neologismo acuñado por Floridi: es el nuevo lugar en el que pasamos la mayor parte del tiempo a través de los smartphones, tablets y el Internet de las Cosas. Es el espacio de la información digital en el que nos movemos y, como ha señalado Floridi, ya no tiene sentido preguntar a una persona si está online porque «lleva un smartphone en el bolsillo, y quizás un smartwatch en la muñeca, mientras está hablando con nosotros mediante el Bluetooth de su coche siguiendo las instrucciones del GPS para orientarse por las calles de Roma».

4. La brecha digital

Si analizamos la Onlife en su conjunto social, es evidente que la auténtica brecha digital existe entre quienes pueden vivir una Onlife y quienes no pueden porque no tienen las posibilidades de conectarse a la Web. Quienes vivan en una ciudad inteligente siempre irán un paso por delante respecto a quienes vivan en zonas más rurales y, por consiguiente, analógicas; pero también quienes accedan a determinados servicios, plataformas, niveles educativos y posibilidades laborales gracias al mundo digital siempre tendrán una ventaja competitiva respecto a quienes no puedan hacer todas estas cosas a causa de los límites tecnológicos. Y este será un problema por resolver si queremos tener una sociedad equitativa.

5. Adaptación

Como ya hemos visto, este nuevo contexto híbrido conlleva riesgos, empezando por la adaptación. Floridi observa que «estamos empezando a diseñar ciudades con carriles preferentes para los vehículos robot, lo cual demuestra que con demasiada frecuencia somos nosotros los que nos adaptamos a la tecnología, y al revés».

6. Autonomía de nuestras decisiones

La omnipresencia de los medios de comunicación basados en la Inteligencia Artificial, que suele activar procesos de Aprendizaje Automático, nos impone ver películas o comprar objetos o servicios sobre la base de algoritmos que, poco a poco, van abatiendo la autonomía individual a la hora de tomar decisiones. Otra cuestión que vigilar.

7. Información transdiegédica

Este concepto parte de la diferencia en la narrativa entre diegético y no diegético. La información interna a la narración es diegética, como por ejemplo las imágenes que el protagonista del libro ve en la televisión y que, evidentemente, nosotros no podemos ver; mientras que la información no diegética es aquella externa pensada expresamente para los espectadores, como por ejemplo la banda sonora de una película. Floridi ha añadido el concepto de transdiegético «para poner de relieve un nuevo fenómeno en el que la dinámica entre lo diegético y lo no diegético es interactiva y está controlada por el usuario. Pensemos en los videojuegos y, de manera más general, en todas las tecnologías digitales ponibles (wearable), con aplicaciones deportivas y médicas de supervisión y valoración del estado de salud del usuario. Así, nosotros mismos nos convertimos en actores dentro de una narrativa que, gracias a la interacción, hace que alguna información sea diegética (la percibo) o no diegética (no la percibo) en función de nuestro comportamiento».

8. Hiperhistoria

De acuerdo con el concepto clásico, la historia empieza donde termina la prehistoria, es decir, cuando los seres humanos inventaron la escritura con el fin de anotar el presente de cara a su utilización en el futuro. No obstante, según Floridi, ahora hemos alcanzado otro salto evolutivo: «hemos pasado del registro y la comunicación al procesamiento de la información. La conexión entre el bienestar y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha llegado a ser una dependencia: actualmente, las sociedades avanzadas viven y prosperan solamente gracias a las estructuras de la información en las que se apoyan. Por este motivo, son vulnerables a ciberataques. Por ello, debemos hablar de una historia aún más histórica que la propia historia: hemos pasado de la historia a la hiperhistoria».

9. La gestión de los datos

Otra cuestión planteada se refiere al control de los datos de las personas y de las instituciones por parte de esos pocos colosos de las TIC. Ahora, el problema es que, al encontrarse entre los pioneros de este nuevo mundo, algunas multinacionales son demasiado potentes para que los países puedan hacerles frente por sí solos, y también es necesario encontrar una solución a este problema.

10. Filosofía de la información

En conclusión, también la filosofía debe modificar su planteamiento. Tal como ha explicado Floridi: «cada época tiene su filosofía, que plantea las preguntas adecuadas y ofrece las respuestas necesarias. A día de hoy, está claro que la filosofía y la ética que necesitamos deben tratar el fenómeno de la información. Por este motivo, la filosofía de la información es la filosofía de nuestro tiempo para nuestro tiempo».