Transformación digital

Realidad virtual y aumentada: tecnologías al servicio de la industria y de la sanidad

Marzo 2019

Industria, sanidad, entretenimiento: entre visores y nuevas aplicaciones, la mezcla entre lo real y lo digital es uno de los campos que más oportunidades ofrece.

La realidad virtual y la realidad aumentada son tecnologías cada vez más difundidas, pero que aún no han desvelado todo su potencial. Ya se están viendo sus primeras manifestaciones en los videojuegos: los visores son cada vez menos caros y más ágiles, sobre todo porque se están liberando de los cables para convertirse en inalámbricos. Se trata de aplicaciones que promoverán la industria de los videojuegos y, de manera más general, la del entretenimiento. Pero hablar de la realidad virtual y aumentada solo en relación con los videojuegos y el cine sería (por importantes que estos sean) muy restrictivo.

Las diferencias entre la realidad virtual y la aumentada

Sobre todo, hay una diferencia, nada desdeñable: la realidad virtual y la aumentada no son lo mismo. La primera se refiere a la creación de mundos digitales que no tienen un equivalente en la realidad que nos rodea. En este tipo de realidad, nos encontramos inmersos en un universo totalmente nuevo, como en un videojuego. Por su parte, la realidad aumentada se encuentra en una intersección entre el mundo digital y el físico. Los dos universos se mezclan en distinta medida, introduciendo elementos virtuales en la habitación en la que nos encontramos, por la calle o delante de nuestros ojos. Sus aplicaciones son considerables y constituirán una parte integrante de la denominada Industria 4.0.

Nuevos ojos para la Industria 4.0 

Ya no es el futuro, sino el presente: utilizando visores de realidad aumentada y aplicaciones de realidad virtual, el sector industrial, en su dimensión Industry 4.0, pone nuevas herramientas en manos de sus trabajadores. Con gafas de realidad aumentada, por ejemplo, se puede tener ante los ojos información adicional sobre el producto y sobre la producción, así como tener un campo visual más amplio de lo que el ser humano es capaz de percibir de forma natural. O «tocar» mandos virtuales que se materializan en la habitación, como en la película Minority Report. Esto es beneficioso desde el punto de vista de la seguridad y la eficiencia. La realidad virtual puede desempeñar un papel decisivo en la formación de los trabajadores: al igual que en un simulador de vuelo, se puede recrear el ambiente de trabajo y reconstruir distintos escenarios (ordinarios o extraordinarios) para conocer las reacciones humanas, gestionarlas y mejorarlas. Se trata de métodos que aportan distintas ventajas: sobre todo, constituye una formación eficaz, pero también capaz de reducir los costes, ya que realiza pruebas de ensayo y error sin afectar a la producción real. Y es una protección para los trabajadores, que pueden aprender sin correr riesgos.

Las ventajas para la sanidad

El otro sector en el que más se están aplicando (y cada vez se aplicarán más) la realidad virtual y la aumentada es el sector sanitario. Si ya es importante para la industria, es aún más importante para la medicina tener la posibilidad de practicar sin provocar daños, que en este caso conllevarían daños para la salud de las personas. Asimismo, la realidad virtual se basa en la recopilación de datos y en la reconstrucción de la realidad y del paciente. Por tanto, se puede llevar a cabo una observación en mayor profundidad, desde diversas perspectivas, de los órganos o del objeto específico de una operación. De esta forma, el cirujano limita las sorpresas y puede escoger, antes de la intervención, la mejor solución. Una vez en el quirófano, los visores de realidad aumentada permiten a los cirujanos y auxiliares, por ejemplo, mantener bajo control los parámetros vitales echando un simple vistazo: las cifras y los números están ahí, al alcance de la lente. Tal como ya se intuye de todo esto, la realidad virtual y la realidad aumentada también son la demostración de que se producirá una convivencia entre el ser humano y las máquinas, y de que la tecnología no es enemiga de los trabajadores, sino que puede representar una ayuda decisiva.