Innovación

CIUDADES INTELIGENTES: LA INNOVACIÓN DIGITAL REVOLUCIONA LA MOVILIDAD URBANA Y EL ESPACIO DE TRABAJO

El futuro de las ciudades

Diciembre 2018

“La revolución digital ha iniciado una oleada de innovación en las ciudades del mundo que brinda oportunidades para mejorar la movilidad urbana y crear espacios mejor adaptados a la naturaleza cambiante del trabajo”, afirma Carlo Ratti, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Estamos en una época muy interesante para las ciudades, según Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del MIT y cofundador del estudio de arquitectura Carlo Ratti Associati. Aunque tan solo ocupan el 2% de la superficie terrestre, albergan a más de la mitad de la población mundial, representan el 75% del consumo energético y generan el 80% de las emisiones de CO2. Pero la tecnología digital, que está trastocando muchos de los aspectos tradicionales del modo de vida urbano, está creando una ola de innovación para reflejar las necesidades de las ciudades modernas.


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Fuentes: ONU, mayo de 2018; Banco Mundial, 2018.

Durante la última década, las tecnologías digitales han comenzado a extenderse por nuestras ciudades de manera generalizada, transformándolas radicalmente y proporcionando nuevas herramientas para mejorar la movilidad urbana y el mundo laboral. El inmenso crecimiento de los datos disponibles en tiempo real, así como la convergencia de los mundos digital y físico a través del Internet de las cosas, están creando oportunidades para diseñar ciudades que satisfagan mejor las necesidades de sus habitantes.

“Este proceso de innovación a menudo se describe como la creación de ciudades inteligentes, pero esa denominación no termina de gustarme porque carece de dimensión humana”, explica. “Por esa razón preferimos bautizar nuestro centro de investigación en el MIT como Senseable City Laboratory. Su objetivo es investigar cómo se están introduciendo las tecnologías digitales en el ámbito físico y prever las consecuencias para los habitantes de las ciudades”.

La convergencia de lo digital y lo físico está cambiando nuestras vidas y, cuando las vidas cambian, las ciudades también deben cambiar. – Carlo Ratti, director de Senseable City Lab

La movilidad urbana es un aspecto de la vida en las ciudades que podría beneficiarse enormemente de la gran cantidad de datos en tiempo real disponibles. Los vehículos de motor se están convirtiendo en ordenadores sobre ruedas, ya que cualquier automóvil medio cuenta con miles de sensores que emiten señales de alta frecuencia y ofrecen mucha información sobre sus conductores y las carreteras.

Esta información puede emplearse para determinar los fines para los que se utilizan los vehículos y si podrían realizar menos trayectos, con el fin de reducir el número de coches que circulan por las carreteras.

Los datos de tráfico de Nueva York, cargados en la visualización interactiva HubCap concebida por el Senseable City Lab y Audi, mostraron que los taxis amarillos de la Gran Manzana realizaron 150 millones de viajes en 2011. Los datos incluían las coordenadas GPS de todos los puntos de recogida y destino, además de los horarios correspondientes de los trayectos, y el análisis del equipo de investigación reveló que podrían haberse realizado muchos menos recorridos si se hubieran compartido viajes.

“Compartiendo taxi todos los pasajeros podrían haber llegado a sus destinos en el mismo tiempo, con una demora aproximada de un par de minutos, y se habrían utilizado un 40% menos de vehículos. El New York Times comentó que ningún neoyorquino compartiría nada con otro neoyorquino, y mucho menos un automóvil. Pero los datos recabados por Uber tras la introducción de su servicio de uso compartido de automóviles Uberpool en San Francisco mostraron que era utilizado por el 50% de los usuarios, y ahora el servicio se ha extendido a Nueva York y a otros lugares del mundo”.


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Los clientes pagan menos, por el menor coste por persona de los vehículos compartidos, y se reduce en gran medida el tráfico, el consumo de energía y la contaminación de las carreteras. Además, el margen de ahorro sería mucho mayor si se utilizaran coches autónomos, que tendrán aún más potencia informática.

“De media, los automóviles se utilizan solo el 4% del tiempo, y el 96% restante permanecen aparcados. Sin embargo, los coches autónomos pueden llevarnos a la oficina por la mañana y luego ser utilizados por otros familiares, amigos o vecinos mientras estamos en el trabajo. Esto podría aumentar enormemente el porcentaje de tiempo de utilización de los automóviles: calculamos que compartir viajes y compartir vehículos podría, en teoría, reducir el número de coches que circulan por las vías urbanas en un 80%”.

Cuando los coches totalmente autónomos tomen el relevo, podrían aumentar los beneficios para la movilidad. Tendrían que conocer la ubicación de todos los demás vehículos en las proximidades, lo que podría reducir la necesidad de pararse en las intersecciones porque las tecnologías digitales podrían suministrar datos con menos demoras. Esto también reduciría los atascos, que a menudo provocan accidentes.

Un segundo componente de la vida de las ciudades en el que internet está teniendo mucha influencia son los lugares de trabajo urbanos, que en su mayoría suelen ser oficinas.
¿Por qué la gente se desplaza hasta las oficinas cuando, en la era digital, puede hacer gran parte de su trabajo desde casa o desde cualquier otro lugar? – Carlo Ratti, director de Senseable City Lab

Su respuesta es que todavía hay razones para desplazarse hasta la oficina, aunque no son las mismas que las que llevaron a la utilización de las oficinas en el siglo XX.

En la primera época del trabajo de oficina, su propósito era ejecutar tareas mecánicas desde filas de escritorios o cubículos donde todos los empleados hacían lo mismo. Todavía hay empresas que necesitan ese tipo de trabajo, pero hay otras en las que ahora se realiza por ordenador o, cada vez más, utilizando la inteligencia artificial o robots.

“En tales casos, el único motivo para ir a la oficina es interactuar en un espacio físico con otras personas. Podemos interactuar conectados a través de Internet utilizando Skype o las videoconferencias, pero esto suele involucrar a un grupo predeterminado de personas que se centran en una finalidad concreta.

Cuando se interactúa en persona, la capacidad de comunicación es mayor: se puede entrar en contacto con más gente e intercambiar nuevas ideas, lo que puede llegar a cambiar tanto las carreras profesionales como los resultados”.

Carlo Ratti llama a estos intercambios “interacciones afortunadas”, pero requieren unos espacios de trabajo diferentes para facilitar la creatividad y la colaboración. Ya existe un proveedor de espacios de trabajo llamado WeWork que está transformando edificios de oficinas en lo que describe como “espacios de trabajo agradables y colaborativos”. Tras su última captación de fondos, el valor actual de la empresa asciende a cerca de 20.000 millones de USD.

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Cerdà, el urbanista del siglo XIX que creó la Barcelona moderna, soñaba con disponer de información en tiempo real sobre cómo se utilizaba la ciudad para hacer un mejor uso de ella. Ahora ese sueño se ha hecho realidad en el campus del MIT, la primera área urbana de EE.UU. totalmente equipada con cobertura Wi-Fi donde es posible ver cómo se utilizan todos los recintos del campus a lo largo del tiempo. También podemos pensar en cómo podría aprovecharse el espacio de manera diferente a medida que cambia la naturaleza del trabajo.

El estudio de arquitectura de Carlo Ratti trabaja en el rediseño de espacios de oficinas compartidas en Europa y EE.UU. para fomentar la interacción. Uno de ellos es la sede de la Fundación Agnelli, en Turín, donde el objetivo era mejorar la respuesta a la comunidad y aumentar la interacción entre las personas. Hace más de 100 años empezó siendo una casa de campo, que fue ampliada a mediados del siglo XX con oficinas cerradas.

“Reflexionando sobre lo que habíamos aprendido en el campus del MIT, decidimos abrirla más a la ciudad añadiendo una nueva construcción salediza de vidrio, la cual alberga una cafetería y actúa como elemento de invitación para los transeúntes del vecindario. También la abrimos entre los distintos pisos y entre las salas existentes en cada piso para que la gente pudiera hablar entre sí con mayor facilidad. Y la abrimos más a la naturaleza, con espacios para trabajar y reunirse en el jardín, que ahora tiene un huerto.

Carlo Ratti

Mediante la perfecta integración de las tecnologías digitales en el espacio físico, podemos forjar mejores relaciones entre las personas. – Carlo Ratti, director de Senseable City Lab

Una de las ideas centrales aplicadas en la Fundación Agnelli es que, mediante la perfecta integración de las tecnologías digitales en el espacio físico, podemos forjar mejores relaciones tanto entre las personas como con el edificio que ocupan, con el fin de fomentar, en última instancia, la interacción y la creatividad. Es lo que denominamos Oficina 3.0. Es un planteamiento que resuelve las limitaciones de los espacios que existían antes de la aparición de internet, así como el aislamiento alienante del teletrabajo”.

En el edificio, cada individuo puede personalizar el entorno de su espacio de trabajo mediante la interacción con el Sistema de Gestión de Edificaciones (BMS). Una aplicación para teléfonos inteligentes permite a los ocupantes fichar, interactuar con sus colegas, reservar salas de reuniones y regular los parámetros ambientales con un grado de personalización sin precedentes. En resumen: una interacción humana que ahorra energía y un entorno de trabajo más agradable.

Según Carlo Ratti: “Internet creará otras alteraciones en los edificios. En EE.UU. ya se están cerrando centros comerciales debido a la competencia del comercio minorista online –se prevé que el 25% cerrará en los próximos años. La convergencia de lo digital y lo físico está cambiando nuestras vidas, y cuando las vidas cambian, las ciudades también deben cambiar”.