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Biotecnología

EXOESQUELETOS ROBÓTICOS

Tecnología y robótica para la esperanza

de noviembre de 2018

Tecnología y ciencia se han dado la mano para avanzar en la mejora de la vida de las personas discapacitadas. Se calcula que más de 185 millones de personas en el mundo necesitan una silla de ruedas para desplazarse. Pero no está lejos el día en que esas sillas se sustituyan por otros dispositivos inteligentes que hagan su día a día más fácil.

El CSIC ha desarrollado, en colaboración de la ingeniera robótica Elena García Armada, el primer exoesqueleto infantil, capaz de conseguir que los niños con enfermedades neurológicas o degenerativas puedan andar.

Todo empezó cuando García Armada desarrollaba exoesqueletos industriales para ayudar a los trabajadores a desplazar objetos pesados. Su investigación cambió de objetivo cuando descubrió que su proyecto podía ayudar a niños sin movilidad en las extremidades. Tras varias pruebas e intentos, el CSIC y Elena García Armada han conseguido que la robótica empiece a unir fuerzas con la medicina.

Atlas es el nombre de este exoesqueleto infantil. Pesa 9 kilos y tiene la apariencia de un mono. Al introducirse en él, los niños pueden darle órdenes y Atlas empezará a realizar los movimientos solicitados por el usuario.

El músculo artificial, como lo define García Armada, por el momento se centra en la atrofia muscular espinal, una de las enfermedades raras más mortíferas en los países desarrollados. Atlas no solo ayuda a los más pequeños a moverse, sino que “completa las funciones que el cuerpo está perdiendo”, como explica la ingeniera robótica a El Confidencial.

El exoesqueleto mejora la calidad de vida presente y futura de sus usuarios. La movilidad de los músculos hace que el progreso de la enfermedad se ralentice, por lo que la esperanza de vida de los niños con atrofia muscular espinal aumenta.

Múltiples aplicaciones de la robótica

Esta no es la única aplicación de la robótica a la medicina. Existen más áreas en las que se han registrado grandes avances en los últimos años. Así, hoy en día el uso de robots quirúrgicos es habitual en nuestros hospitales, prestando una valiosa asistencia al cirujano, tanto en cirugía mínimamente invasiva como en actos quirúrgicos de gran complejidad. También ha habido grandes avances en el área de la simulación de realidad virtual, con la que es posible recrear intervenciones para practicar o valorar riesgos. 

La robótica ha llegado a diversos ámbitos de nuestras vidas para quedarse. Y precisamente en áreas como la medicina, puede contribuir a obtener logros clave como, por ejemplo, decir adiós a las sillas de ruedas y permitir a personas con problemas de motricidad caminar por sí mismas.