¿Cuál es el vínculo entre inflación y tipos de interés?

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La inflación es la tasa a la que suben los precios de bienes y servicios, y se mide como un incremento porcentual anual.

La forma habitual de calcular la inflación es tomar una serie de productos diarios que sean representativos de la economía –ropa, alimentos y gasolina, por ejemplo– y ponerlos en una "cesta de mercado" nocional. El coste de esta cesta se compara después a lo largo del tiempo, para saber si los precios están subiendo (inflación) o bajando (deflación).

Un tipo de interés es el importe cargado por un prestamista a un deudor. Este tipo se mide asimismo como un porcentaje anual.

Así pues, ¿cómo están ambos vinculados?

La inflación indica el aumento del coste de la vida y, por lo tanto, es una señal de que una economía está creciendo. Si está creciendo demasiado rápido, con un aumento más rápido de los precios que de los salarios, el Gobierno puede subir los tipos de interés. Esto disuade de endeudarse y anima a ahorrar, lo que tiende a desacelerar la economía y a rebajar la inflación.

De igual manera, si la economía necesita un impulso, los tipos de interés pueden ser rebajados. Por lo general, unos tipos de interés más bajos significan que las personas pueden permitirse el pedir más dinero prestado, por lo que tienen más dinero para gastar. Esto hace que la economía crezca y la inflación aumente.

En resumen, la inflación es uno de los indicadores usados para medir el crecimiento económico, que puede controlarse mediante los tipos de interés, lo que a su vez afecta a la inflación.