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Diciembre 2017

La inminente madurez del ciclo mundial aumenta el atractivo de los mercados emergentes

Después de años con resultados inferiores a los de sus rivales desarrollados, las economías emergentes parecen dispuestas a tomar la delantera a medida que el ciclo de inversión global se intensifica.

Las economías emergentes parecen decididas a aventajar a los países desarrollados tras un lapso de casi seis años de resultados mediocres. Esto se debe a un cambio profundo en la dinámica del ciclo económico. En vista de que la inversión desbancará al consumo como principal motor del crecimiento económico, los países emergentes deberían ser los más beneficiados por el impulso comercial que conlleva el aumento de los gastos de capital. 

El crecimiento del consumo mundial ha aumentado durante el último año, tras superar su estancamiento de los cinco anteriores, y se sitúa actualmente 0,9 desviaciones estándar por encima de su media a largo plazo. Entretanto, la confianza de los consumidores ha alcanzado su cota más alta en más de un cuarto de siglo. Esto significa que no queda mucho margen para que sea el gasto en consumo el que dinamice en mayor medida la expansión económica mundial.

Pero, mientras que el ciclo del consumo está a punto de alcanzar su nivel máximo, el ciclo de la inversión aún sigue siendo incipiente. Tras haber tocado fondo en el primer trimestre de 2016, comenzó a recuperarse en el tercer trimestre y, a mediados de 2017, ya crecía a un ritmo del 3,3% anual. Es más, los resultados de las encuestas señalan que el incremento de la inversión se está acelerando todavía más a medida se va absorbiendo la capacidad existente y va creciendo la rentabilidad empresarial.

Una mayor inversión siempre va acompañada de un mayor volumen de exportaciones. Durante los últimos seis años las exportaciones reales han crecido por debajo de su media a largo plazo. No obstante, tras llegar a niveles mínimos en octubre de 2016, ahora vuelven a la senda ascendente. Es lógico que sea así, dado que la inversión tiene un enorme componente comercial – la maquinaria más costosa suele adquirirse en el mercado internacional.

Velocidad de despegue

Crecimiento trimestral del comercio, variación porcentual interanual, ciclo actual frente a tasa media y perfil de ciclos anteriores*  

Gráfico del comercio

*Ciclos desde 1992, se excluyen la gran crisis financiera y el ciclo de 2015. **Incluye todos los ciclos desde 1992. La media de los ciclos, excluyendo la crisis financiera mundial y 2015, es del 6,7%. Fuente: Pictet Asset Management, CPB Netherlands, CEIC, Datastream. Datos a 1/11/2017

El ciclo actual parece más similar a los de 1993, 1999 y 2002. Si dichos ciclos resultasen ser un precedente, entonces lo más probable es que el comercio mundial se acelere durante los próximos cinco trimestres, alcanzando su máximo en una tasa de crecimiento anual de aproximadamente un 11% frente al poco más del 4% actual.

El comercio, a su vez, tiende a intensificar la actividad económica global. Y, teniendo en cuenta que los mercados emergentes son más sensibles al comercio que sus homólogos desarrollados –según nuestros modelos, una subida del 1% en los flujos transfronterizos impulsa los resultados económicos de los mercados emergentes en 0,26 puntos porcentuales, frente a los 0,14 puntos porcentuales de los mercados desarrollados  – lo más probable es que sean los principales beneficiarios de esta fase alcista.

Esto implica repercusiones de gran calado para los mercados financieros. En primer lugar, las divisas emergentes deberían continuar apreciándose frente al dólar estadounidense. En segundo lugar, los ratios precio-valor contable de la renta variable emergente tienen visos de aumentar en comparación con los de sus equivalentes desarrollados. Y, por último, puede esperarse que las empresas emergentes con sesgo value registren por fin un mejor comportamiento que aquellas con sesgo growth, tras llevar obteniendo una rentabilidad inferior desde 2011.

Es posible que el ciclo económico mundial esté llegando a su madurez, pero esa no es razón suficiente para temer su inminente desaparición. Y es más que probable que los inversores bien posicionados en mercados emergentes salgan beneficiados.