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Este contenido es únicamente para inversores de tipo: Intermediario financiero y Cliente institucional.

Asignación de activos

Lecciones aprendidas en 2017

de enero 2018

Luca Paolini, Chief Strategist

Los beneficios empresariales a veces pueden superar las expectativas y los bancos centrales no siempre predican con el ejemplo.

Son los beneficios, más que la inversión basada en la intuición, los que estimulan el rally

Por primera vez desde 2010, los beneficios empresariales superaron las expectativas, gracias a que las empresas representadas en el índice MSCI ACWI registraron un incremento de sus ganancias del 15% anual, frente a los pronósticos que auguraban un aumento del 13%. El crecimiento de los beneficios empresariales fue el responsable de más del 60% de la rentabilidad del índice en 2017, que alcanzó un 25%, el doble de la contribución atribuible al aumento de los ratios precio-beneficios de la renta variable.
Los beneficios superan las expectativas por primera vez en 6 años
Sorpresas en los beneficios
Fuente: Thomson Reuters Datastream, Pictet Asset Management; datos del período comprendido entre el 01/01/1995 y el 01/01/2018 

Vender demasiado pronto puede salir caro

Warren Buffett, entre otros, sostiene que la renta variable suele comportarse mejor durante las últimas etapas de los mercados alcistas. Las experiencias de 2017 respaldan esa afirmación. La renta variable global registró 12 meses consecutivos de ganancias –por primera vez– mientras que la volatilidad observada del índice S&P 500 alcanzó un mínimo histórico de tan solo 3,5% durante el año. Es más, la caída desde el nivel máximo al mínimo del S&P 500 fue de un 2,8%, mucho menos acusada que la corrección media del mercado alcista del 5-7%.

Buenas ganancias para los inversores activos

Durante una buena parte del período transcurrido desde la crisis de la deuda de 2008, los mercados bursátiles regionales y las distintas acciones han venido experimentando sus alzas y bajas prácticamente al unísono. Pero en 2017 esa tendencia se truncó repentinamente. Tomemos el S&P 500 como ejemplo. En este índice, la correlación entre las rentabilidades de las diferentes acciones y la rentabilidad del índice se redujo hasta un mínimo histórico de 0,27 en diciembre. En los índices, sectores industriales y divisas de otros países se desarrollaron unos patrones de negociación similares. En un contexto semejante, estrategias tales como la selección de valores y la asignación táctica de activos reportaron generosas remuneraciones a los inversores más astutos.
La época de la rentabilidad de activos con una elevada correlación finaliza repentinamente

Correlaciones de las acciones del S&P 500 con el índice

Correlaciones
Fuente: Thomson Reuters Datastream, Pictet Asset Management; datos del período comprendido entre el 20/10/1998 y el 26/12/2017 

Sin inflación, no se producirán ventas masivas de bonos

Un sólido crecimiento económico y una subida de los tipos de interés de EE.UU. son condiciones indispensables para que aumenten los rendimientos de los bonos, pero resulta obvio que por sí solas no son suficientes: el índice de JP Morgan de deuda pública mundial terminó el 2017 rindiendo un 1,4%, prácticamente lo mismo que a principios del año. La inflación es el elemento que falta. La inflación se mantuvo mucho más baja de lo esperado en 2017, no solo en EE.UU., sino también en Japón y en la zona euro. A falta de una subida de los precios y de los salarios, los rendimientos de los bonos se mantendrán estables, entre otras cosas porque la mayor austeridad de las normativas sobre pensiones y el envejecimiento de la base de inversores han incrementado la demanda de valores de renta fija. 
El estrecho margen de movimiento de la inflación limita los rendimientos de los bonos globales
Bonos
Fuente: Thomson Reuters Datastream; datos del período comprendido entre el 27/12/2011 y el 02/01/2018 

La renta variable estuvo en racha, pero los bonos ganaron el concurso de popularidad

Aunque en 2017 la rentabilidad de las acciones fue casi un 20% superior a la de los bonos, los valores de renta fija han sido las inversiones más codiciadas del año. Según datos de EPFR, la afluencia de inversiones en fondos de renta fija alcanzaron los 350.000 millones de USD el año pasado, por encima de los 300.000 millones de USD que se destinaron a renta variable.

El consenso puede cometer grandes equivocaciones

La mayoría de los inversores y economistas comenzaron 2017 creyendo que el dólar estadounidense incrementaría sus ya considerables ganancias. Pensaron, no sin motivo, que el firme crecimiento económico de EE.UU., la racha proteccionista del presidente Donald Trump y las subidas de los tipos de interés estadounidenses se combinarían para impulsar aún más el billete verde. Lo que no fueron capaces de ver, sin embargo, es que una gran parte del resto del mundo también gozaba de una buena situación económica. El resurgimiento de la bonanza económica de los países emergentes y Europa resultó ser clave a la hora de empujar al sobrevalorado dólar a la baja, dando lugar a la mayor  caída anual ponderada por el comercio de la divisa estadounidense desde 2007 (de aproximadamente un 7%).

Las valoraciones no tienen trascendencia en el corto plazo

Aunque tanto la renta variable como la renta fija siguen caras desde muchos puntos de vista –por ejemplo, la capitalización bursátil de las acciones de EE.UU. está en el nivel más alto de su historia en relación con el PIB del país–, las valoraciones elevadas rara vez representan un obstáculo para las ganancias del mercado en el corto plazo. Invertir sobre la base de una reversión a la media solo resulta eficaz en el largo plazo.
La renta variable estadounidense parece cara

Ratio entre el valor de mercado de la renta variable de EE.UU. y el PIB del país

Capitalización bursátil
Fuente: Thomson Reuters Datastream; datos del período comprendido entre el 31/01/1986 y el 01/01/2018 

Lo que cuenta es lo que los bancos centrales hagan, no lo que digan

Durante todo 2017, los principales bancos centrales del mundo han puesto mucho empeño en destacar que la época de excepcional relajación de la política monetaria está llegando a su fin. No obstante, su retórica contradice los hechos. Este año, el volumen neto de liquidez inyectado1 por estos bancos centrales ascendió a 2,5 billones de USD, el doble que en 2016. Además, los tipos de interés reales apenas han variado. Entre otras cosas, según afirma la propia Reserva Federal, esto ha dejado las condiciones financieras de EE.UU. en su nivel más expansionista desde 1993. 

Los riesgos políticos son difíciles de calcular

En 2017 los inversores tuvieron muchos reveses políticos de los que preocuparse como, entre otros, el ruido de sables de Corea del Norte, la imprevisibilidad de Trump y el Brexit. Las rentabilidades generadas por los principales índices de renta variable y de renta fija parecen indicar que tales inquietudes se dejaron en un segundo plano. Sin embargo, al examinarla más a fondo, la situación es más compleja. La agitación política contribuyó a la caída de la lira turca, al desplome de la renta variable de Catar y a la mediocre rentabilidad del índice bursátil español IBEX.