I am Article Layout


Seleccionar un perfil:

Este contenido es únicamente para inversores de tipo: Intermediario financiero y Cliente institucional.

Robotic

robots colaborativos: el futuro de la industria

Julio 2019

Trabajar con robots: la revolución danesa

El trabajo colaborativo entre humanos y robots es el futuro de la industria pero la seguridad es clave.

Puede que los robots que saben tocar el violín atraigan millones de visitas en YouTube, pero los que de verdad están cambiando el mundo son los que están diseñados para realizar tareas mas básicas con altísima precisión, al tiempo que mantienen la seguridad de sus "compañeros" humanos. 

La producción de robots capaces de trabajar cerca de las personas realmente comenzó hace solo unos años, gracias a una mayor potencia informática y sensores y motores cada vez más pequeños. Este campo de especialización se concentra en núcleos industriales como Odense, una ciudad danesa conocida por sus astilleros que recientemente visitaron los miembros del Comité Consultivo de Pictet-Robotics. 

En la década de los 80, cuando los astilleros daneses luchaban con la competencia más barata de sus rivales en lugares como Corea del Sur, empresarios con visión de futuro comenzaron a buscar formas de automatizar algunas tareas especializadas pero sin embargo básicas, como las soldaduras repetitivas. Una generosa subvención en favor de la rama local del Instituto Tecnológico Danés ayudó a sembrar lo que hoy se ha convertido en un centro relevante de robótica. Actualmente hay 4.000 personas trabajando en el sector de la robótica en Odense, lo que convierte a Dinamarca en uno de los países más avanzados en dicho sector en el mundo.

Debido a que se centran principalmente en aplicaciones comerciales, las compañías de robótica de Odense ofrecen productos que son mucho menos glamurosos que las máquinas humanoides desarrolladas por científicos del MIT, por ejemplo. No obstante, su tecnología no es ni menos compleja ni menos impresionante, como demuestran las máquinas colaborativas producidas por Universal Robots, una empresa de Odense propiedad de Teradyne.*

Por ejemplo, los robots de las líneas de ensamblaje llevan tiempo existiendo. Sin embargo, los que trabajan de forma autónoma y, al mismo tiempo, colaboran con el personal empiezan ahora a despegar, según el Consejo Consultivo. 

El auge de los cobots

Ventas mundiales anuales de robots colaborativos, en miles

de unidades

Fuente: Barclays Research. Previsiones del 15/02/2016.

Los robots industriales que no siguen simplemente un conjunto de instrucciones o no requieren un operador humano permiten liberar trabajadores cualificados para que estos se puedan centrar en otras tareas más complejas. Resultan incluso más útiles si pueden trabajar de forma cooperativa y cerca de esos mismos trabajadores. 

Por ejemplo, los robots colaborativos pueden encargarse de puestos en líneas de ensamblaje haciendo tareas rutinarias y complejas que no resultan del agrado del personal, por lo que sus compañeros humanos quedan libres para trabajar en tareas de más valor añadido, como el control de calidad o las modificaciones a medida.

Al emplear componentes de fabricación externa con piezas propias, las empresas de Odense pueden ensamblar rápidamente robots industriales con aplicaciones especializadas y crear sistemas de trabajo completos que satisfacen las necesidades de sus clientes. 

No es de extrañar entonces que las previsiones de ventas de estos sistemas robóticos sea de 728.000 unidades en 2025, equivalente a 11.500 millones de USD anuales. A modo de comparación, la capitalización bursátil del sector era de solo 800 millones de USD en 2017 y ha crecido desde prácticamente cero en 2012, según Barclays Equity Research. Gran parte de la demanda se deriva de los sectores automovilístico y tecnológico.

Adiós a la monotonía

A modo de ejemplo, este tipo de automatización facilita que los trabajadores abandonen el trabajo rutinario de almacén, como el manejo de materiales. Los robots, como los diseñados para mover palés por Mobile Industrial Robots*, otra compañía de Odense, se están generalizando en los centros de distribución. Otra compañía está desarrollando robots soldadores, un segmento de mercado amplio en el que cada vez hay menos trabajadores formados (en Reino Unido, por ejemplo, la media de edad entre los soladores es de 55 años). 

Sin embargo, llegar hasta esta fase ha sido todo un reto. La robótica colaborativa, que depende de grandes cantidades de datos procedentes de sensores de gran calidad, es hoy posible gracias al desarrollo de sensores cada vez más sofisticados así como a los avances en potencia de cálculo para procesar estos datos, según el Comité Consultivo. 

La IA está facilitando cada vez más la formación de los robots industriales. En algunos casos, por ejemplo, ya no es necesario programar el robot con código informático. Operadores humanos los guían en las tareas que tienen que completar manipulando directamente el brazo robótico, de forma que aprenden trabajando.

cada vez más cerca

Tipos de colaboración con robots industriales

Tipos de colaboración con robots industriales

Zona verde: área del robot; zona amarilla: área del trabajador. Fuente: IRF, a partir de: Bauer et al. (2016).

Como las personas no son robots, la seguridad obliga a que estos robots autónomos sean capaces de adaptarse a circunstancias cambiantes. Para garantizar la seguridad, los robots industriales que colaboran con humanos deben poder identificarlos a su alrededor y ser capaces de detenerse o apartarse si hay riesgo de herirlos. Cuando pase el peligro, deben poder retomar su tarea. Los últimos avances tecnológicos están facilitando estas competencias.

Para asegurar la seguridad de los humanos, los fabricantes de robots se comprometen a respetar normativas de la Organización Internacional de Estandarización (ISO). De hecho, garantizar la seguridad es la parte más cara de este proceso. Quizá este es el motivo por el cual el gobierno chino se está planteando renunciar a la normativa ISO y crear su propio estándar. Si China diese este paso, podría aumentar el riesgo del personal humano a cambio de un abaratamiento de precios.

Conforme se avanza en seguridad, coste y adaptabilidad, cada vez hay más personas trabajando con robots colaborativos. Los robots seguirán asumiendo algunas de nuestras tareas, pero principalmente serán las peligrosas o aburridas, por lo que los humanos podrán dedicarse a otras tareas más interesantes y variadas. Es más, el trabajo conjunto será cada vez más común.