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Perspectivas de las energías limpias bajo la presidencia de Biden

Noviembre 2020

Estados Unidos, preocupado por el clima, se adentra en una nueva era hacia la energía limpia

El audaz plan medioambiental de Biden revitalizará la lucha mundial contra el cambio climático y potenciará la industria de las energías limpias.

La elección de Joe Biden como nuevo presidente de EE. UU. vuelve a situar a la economía más grande del mundo en el centro de los esfuerzos internacionales para limitar el calentamiento global.

La agenda medioambiental de los demócratas es tan atrevida como ellos. La promesa de volver a unirse al Acuerdo de París sobre el Clima un día después de empezar en el cargo y dos billones de USD comprometidos en nueva inversión verde son los pilares de una gran estrategia que pretende que EE. UU. sea neutral en emisiones de carbono para el año 2050.

Este es un cambio de dirección que llega en un momento crítico para la diplomacia climática mundial.

Solo en los últimos meses, China, Japón y Corea han anunciado sus nuevos y ambiciosos objetivos de cero emisiones de carbono, mientras que la UE ha reservado 7 billones de euros para descarbonizar su economía.

Estos atestiguan en muchas maneras el éxito del Acuerdo de París. Una característica clave de ese acuerdo es que compromete a los firmantes reforzar sus compromisos con el paso del tiempo.

Sin embargo, volver a tener a la economía más grande del mundo en el club París altera claramente las tornas de la batalla contra el calentamiento global. Y lo mismo ocurre con la industria de las energías limpias.

Impulsado por los  conocimientos y la fuerza financiera de EE. UU., el sector parece destinado a entrar en una nueva era dinámica. Se espera que miles de millones de dólares de nuevas inversiones privadas y públicas fluyan hacia infraestructuras ecológicas y tecnologías medioambientales. En otras palabras, la energía limpia podría convertirse en el pilar clave de la economía del siglo XXI.  

¿Cuatro años más limpios?

El contraste entre el enfoque de Biden hacia el medio ambiente y el de la administración actual de EE. UU. no podría ser más marcado.

Según el presidente Donald Trump, el gobierno derogó casi 100 leyes medioambientales (en áreas como el aire limpio, la calidad del agua y el uso de la tierra) y flexibilizó la regulación de la industria de los combustibles fósiles. También redujo los fondos para la investigación climática. 

Los planes de Biden restaurarían las credenciales medioambientales de EE. UU. en varios frentes. Se ha comprometido a descarbonizar la generación de electricidad de aquí a 2035 mediante la transición a las energías renovables.

Esto implicará, entre otras cosas, duplicar la tasa de despliegue de paneles solares para alcanzar un total de 500 millones de unidades instaladas en los próximos cinco años.

Su plan también contiene medidas para la eliminación gradual de los vehículos de combustible en favor de los vehículos eléctricos (VE).

Además, Biden se compromete a hacer más limpio el sector de la construcción: la Agencia Internacional de la Energía estima que representa más de un tercio del consumo energético final mundial y también un tercio de las emisiones de carbono. El programa implicará la mejora de seis millones de edificios para aumentar la eficiencia energética.

La Casa Blanca de Biden también debería despejar el camino para que algunos de los estados más progresistas, como California, avancen en su agresiva agenda medioambiental con el fin de cuatro años de batallas judiciales entre el gobierno federal y la mayoría de los estados demócratas por asuntos como la contaminación de los automóviles.

Más allá del cambio climático, la nueva administración también abordará otros problemas medioambientales urgentes, como la contaminación del aire, el agua y el plástico.

Órdenes ecológicas

Aunque haya grandes expectativas, hacer realidad la visión verde de Biden no será fácil. La administración demócrata tendrá un contrincante poderoso en forma de Senado hostil.

Aun así, Biden tiene muchas otras opciones, entre las que destacan las órdenes presidenciales.

Creemos que formarán parte fundamental de su agenda sobre el cambio climático. De hecho, los inversores deberían esperar un flujo de órdenes ejecutivas en los primeros 100 días de la nueva presidencia. Con el trazo de su pluma, Biden llevará al país de vuelta al Acuerdo de París y añadirá disposiciones de energía limpia al paquete de estímulo económico de la pandemia.

Se espera que se utilice el mismo arma para revertir la flexibilización de la normativa medioambiental del presidente Trump  y promulgar nuevas leyes que obliguen a las empresas públicas a revelar los riesgos financieros relacionados con el cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los inversores deberían esperar un flujo de órdenes ejecutivas en los primeros 100 días de la nueva presidencia. Con el trazo de su pluma, Biden llevará al país de vuelta al Acuerdo de París.

Pero hay razones para creer que Biden podría lograr aún más.

Por un lado, los estadounidenses no son tan hostiles a las acciones climáticas como algunos podrían pensar. En una encuesta reciente, el 85% de los votantes republicanos de entre 18 y 54 años de edad afirman que tenían más probabilidades de apoyar a un candidato republicano que adoptase un enfoque innovador por el clima. 1

También está sobre la mesa la promesa de los trabajos. La industria de las energías limpias ya es un empleador importante: alrededor de 3 millones de estadounidenses trabajan en el sector y los planes de Biden prevén añadir otros 10 millones de esa cifra. Es un compromiso audaz, pero también debería resonar poderosamente en una economía post-pandemia.

Energía limpia: la nueva carrera

El ascenso de Biden a la Casa Blanca pondrá inevitablemente a EE. UU. en una nueva senda ambiciosa. Además, las repercusiones globales de su victoria serán igualmente transformadoras.

Por un lado, tener el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del emisor más grande del mundo beneficiará a todo el planeta.

El compromiso de cero emisiones netas de Biden podría ver cómo las emisiones de carbono de EE. UU. caen alrededor de 75 gigatoneladas en los próximos 30 años. Esto por sí solo es suficiente para reducir la temperatura media mundial en torno a 0,1℃, según los cálculos de Climate Action Tracker (CAT).

El sector de las energías limpias también será irreconocible gracias al respaldo total de EE. UU.

Capaz de aprovechar la fuerza de voluntad estadounidense, el poder tecnológico y la fuerza financiera, la industria estará mejor financiada y será más innovadora que nunca.

Esto es crucial porque revertir el cambio climático requiere dinero y pensamiento imaginativo. La Agencia Internacional de la Energía Renovable afirma que las inversiones anuales en energías renovables deben triplicarse hasta llegar a 800.000 millones de USD en 2050 para cumplir los objetivos clave de descarbonización y cambio climático.2

Una gran inyección de conocimientos técnicos y dinero en EE. UU. podría, a su vez, desencadenar una feroz carrera de la energía limpia en la que los principales poderes económicos compitan para desarrollar tecnologías y estándares de cero emisiones.

Los vehículos eléctricos parecen ser cruciales para la búsqueda de una economía sin carbono en muchos países.

Tan solo un mes después de anunciar sus objetivos de cero emisiones netas, China presentó una hoja de ruta para eliminar gradualmente los automóviles convencionales de combustible en 2035. China, que ya es líder mundial en vehículos eléctricos, ha dicho que invertiría en la creación de su propia cadena de suministro para reducir la dependencia del exterior.

Por su parte, con Biden, EE. UU. tiene la ambición de superar a China en el mercado de vehículos eléctricos mediante el aumento de 400.000 millones de USD en adquisiciones federales de componentes clave de automóviles, como las baterías.

Europa tampoco se queda atrás. La región acaba de superar a China en atracción de inversiones para vehículos eléctricos y desarrollo de baterías, garantizando un récord de 60.000 millones de euros en fondos privados y públicos el año pasado, casi 20 veces más que el último cálculo realizado hace dos años. 3

El reinado de los VE
Cuota global de las ventas anuales de vehículos de pasajeros por tren de potencia
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Las ventas anuales de eléctricos incluyen híbridos enchufables y eléctricos de batería. Fuente: Bloomberg.

También es probable que la infraestructura de última generación para respaldar una mayor transmisión de energía limpia sea un campo de batalla crucial. China cuenta con la línea de corriente continua de ultra alto voltaje (UHVDC) más larga y potente del mundo, que se extiende a lo largo de más de 2000 millas, más que la distancia entre Londres y Moscú, para suministrar energía solar y eólica a 50 millones de hogares. Europa y EE. UU. también planean actualizar la red con líneas de UHVDC.

La alineación de la política de cambio climático de EE. UU. supondrá un gran avance para la industria mundial de las energías limpias.

Un punto de inflexión verde

Con el triunfo electoral de Biden preparado para dar un nuevo impulso a la acción climática global, el mundo se encuentra en un punto de inflexión.

Por si fuera poco, su victoria llega en un momento en el que las fuerzas económicas que impulsan una transición ecológica están ganando fuerza.

Muchas tecnologías de energías renovables están logrando economías de escala impensables hace tan solo unos años y, en consecuencia, se han vuelto competitivas en costes respecto a los combustibles fósiles.

Hoy en día, la energía eólica o la solar son las nuevas fuentes de electricidad más baratas en países que representan alrededor del 73% del PIB mundial. 4

Lo mismo ocurre en el transporte. Se espera que los VE de pasajeros alcancen la paridad de precios al consumo con vehículos de combustión interna comparables en la mayoría de categorías en menos de cinco años.

La alineación de la política de cambio climático de EE. UU. con la de otras economías proporcionará un impulso masivo a la industria mundial de las energías limpias.

Servirá como catalizador para miles de millones de nuevas inversiones privadas y públicas en el sector y pondrá en marcha lo que seguramente será una nueva carrera de la energía limpia.