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Agriculture
Diciembre 2017

Inversión responsable: cada vez más evidencias a su favor

La inversión sostenible no solo es beneficiosa para conservar el planeta para las futuras generaciones también puede ser una vía para incrementar la rentabilidad de la cartera.

¿En qué consiste una inversión o decisión empresarial acertada? Hace menos de una década, la respuesta a esa pregunta se habría enunciado en términos exclusivamente financieros. Pero ya no es así. En la actualidad, debido a tendencias estructurales tales como el cambio climático y la mayor desigualdad de las rentas, cada vez más empresas equiparan las consideraciones ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ASG) a las económicas. Desde el punto de vista comercial es lógico, y por varias razones. 

En primer lugar, dado que los gobiernos mundiales se preparan para cumplir los objetivos del Acuerdo de París sobre calentamiento global, lo más probable es que la reglamentación medioambiental se convierta en un mayor riesgo para la cuenta de resultados. En segundo lugar, los efectos de la constante rebaja del coste de las energías renovables y del almacenamiento de la energía auguran ser transformadores, particularmente para aquellas empresas que desarrollen sus actividades en industrias de alto consumo energético como son el sector energético, los servicios públicos y el transporte. 

El aumento de la inversión ASG

Crecimiento del valor de las inversiones sostenibles

El sector de la inversión afronta el medio ambiente con seriedad

Fuente: “Global Sustainable Investment Review” (Estudio Global de Inversión Sostenible) 2016

El tercer incentivo para que las empresas adopten los principios ASG es el poder del consumidor.  En los últimos años, los consumidores han adquirido cada vez más conocimiento de cómo las corporaciones afectan a la sociedad y al medio ambiente. Como consecuencia, la percepción de marca y la fidelización de clientes –los activos intangibles que conforman parte del valor de mercado de una empresa– están cada vez más relacionados con las credenciales ASG. Esto es aplicable tanto al desarrollo estratégico a largo plazo de la empresa como a sus prácticas cotidianas.

Desatender los criterios ASG puede infligir un daño duradero tanto a la reputación como al balance financiero. Las acciones de la petrolera BP, por ejemplo, se desplomaron tras la marea negra provocada por la plataforma Deepwater Horizon en 2010. Las ventas de Volkswagen cayeron en picado tras el escándalo del fraude en los ensayos de emisiones. Y, más recientemente, Transport for London (la autoridad reguladora del transporte londinense) se negó a renovar la licencia de explotación de Uber argumentando que "sus métodos y su conducta demuestran una falta de responsabilidad corporativa".1

¿Finanzas más sostenibles y mejores rentabilidades?

Nuestro análisis de las investigaciones académicas disponibles sobre ASG demuestra que las empresas que aplican principios de sostenibilidad tienden a registrar un rendimiento financiero mejor y más estable.

Los inversores también deben tomar nota, sobre todo porque las compañías líderes en sostenibilidad suelen ofrecer una mayor rentabilidad ajustada al riesgo, tanto en renta variable como en títulos de deuda.

Por ejemplo, una buena gestión de los recursos –desde los desechos hasta el consumo energético– no solo reduce la contaminación de una entidad, sino también sus costes de producción. Las empresas estadounidenses con mejores valoraciones en materia de gestión del cambio climático dentro de su sector han generado mayores rentabilidades de los recursos propios, han reducido la volatilidad de los beneficios y han registrado un crecimiento de sus dividendos superior al de sus homólogas con peor valoración.2

Las credenciales sociales y de buen gobierno corporativo también repercuten en la cuenta de resultados. La trayectoria de las empresas con unos índices elevados de satisfacción de sus empleados presenta mejores resultados que los de sus puntos de referencia en el mismo sector.3

Por lo general, las empresas que se centran en la sostenibilidad se benefician de un menor coste de capital y de una mejor calificación crediticia que sus iguales.4 En cambio, los costes de financiación de aquellas cuya gestión de los riesgos medioambientales ha sido ineficaz son, por término medio, un 20% superiores.5 También tienden a registrar un coste de los recursos propios más elevado.6

En términos más generales, del metaanálisis de más de 2.000 estudios primarios sobre el comportamiento de las empresas se extrajo la conclusión de que existe una relación positiva entre el rendimiento financiero corporativo y las credenciales de sostenibilidad.7 Esta afirmación cuenta con el respaldo de otros dos destacados artículos de investigación que, de manera independiente, exponen que las empresas que priorizan los criterios ASG tienden a superar a sus competidoras tanto en la cotización de sus acciones como en sus resultados financieros.8

¿Qué importancia práctica tiene esto para los inversores? Según un estudio, cada dólar invertido en 1993 en empresas de EE.UU. con un alto grado de sostenibilidad había alcanzado un valor de 22,6 USD en el año 2010, en claro contraste con los 15,4 USD obtenidos por sus homólogas con un nivel de incorporación de criterios ASG más bajo.9 En general, de nuestro examen de las investigaciones disponibles se desprende que invertir en empresas líderes en ASG no menoscaba el rendimiento en modo alguno y tiene potencial para impulsar la rentabilidad.

Además, existen algunas evidencias de que, cuanto mejores calificaciones ASG tenga una empresa, menos volátiles serán las tendencias de cotización de sus acciones, especialmente en épocas turbulentas. Esta constatación, a su vez, sugiere que las empresas sostenibles podrían ofrecer considerables ventajas a los inversores en cuanto a posibilidades de diversificación.

Nuevos horizontes

Por todo lo expuesto, no es de extrañar que el enfoque de la comunidad inversora hacia los factores ASG también deba cambiar. Históricamente, las carteras orientadas hacia los ASG se han venido centrando en la exclusión de determinados tipos de empresas. Pero actualmente se está ampliando el papel del inversor. El fomento de las prácticas empresariales sostenibles a través de la propiedad activa y el compromiso, así como  la determinación del impacto de los factores ASG en las valoraciones, la rentabilidad y la solvencia de las empresas constituyen un elemento cada vez más importante de la actividad de inversión. 

Esto no significa que los inversores deban centrarse exclusivamente en las entidades líderes en la incorporación de los ASG. Dentro de los límites morales y legales, aún existirían argumentos a favor de la inversión en empresas rezagadas en cuanto a sostenibilidad cuyo precio resulte atractivo, siempre y cuando su potencial futuro compense los posibles riesgos.

Además de conllevar una remodelación de las industrias ya existentes, el avance de los ASG está abriendo nuevas oportunidades de negocio e inversión. Por ejemplo, prevemos que el sector de los productos medioambientales crecerá a un ritmo del 6-7% anual hasta 2020, más de dos veces superior al de la economía mundial en su conjunto.

Por lo tanto, el análisis de los ASG puede ser una vía para reconocer cuáles son las empresas que presentan fuertes perspectivas de crecimiento, una gestión de costes eficiente y los atributos adecuados para adquirir la fidelización hacia su marca de un público cada vez más exigente. Por otra parte, también puede contribuir a evitar las dificultades derivadas de los cambios en las tendencias económicas, las preferencias de los consumidores y las normativas gubernamentales.