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Inversión en bonos ligados a la sostenibilidad

Noviembre 2020

Desmitificación de los bonos ligados a la sostenibilidad

Los bonos ligados a la sostenibilidad son innovadores, flexibles y podrían convertir la renta fija responsable en una tendencia mayoritaria.

La inversión responsable está haciendo notar su presencia en los mercados de bonos. Ya iba siendo hora.

Los inversores en renta variable fueron los primeros en adoptar los principios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) con estrategias e interacciones específicas hace ya varios años. Pero, tras unos cuantos intentos fallidos, la renta fija está alcanzando rápidamente un nivel equiparable. Actualmente, la cantidad de bonos calificados ASG en circulación supera el billón de USD. Esa cifra no hará sino aumentar. Una de las razones para ello es la llegada de un instrumento nuevo e innovador: el bono ligado a la sostenibilidad. Estos valores ofrecen a los inversores una nueva vía para interactuar con las empresas en las emisiones que más les interesan y tienen potencial para convertirse en la principal forma de inversión en renta fija ASG. Con el tiempo, podrían incluso sustituir a los instrumentos tradicionales como forma estándar de crédito.

Los bonos ligados a la sostenibilidad no deben confundirse con los bonos verdes, que se emiten con el compromiso de destinar los fondos obtenidos a proyectos específicos respetuosos con el medio ambiente. En cambio, las compañías que emiten bonos ligados a la sostenibilidad se comprometen a cumplir objetivos específicos en el conjunto de la empresa en un plazo preestablecido. Esto brinda a los inversores la oportunidad de seleccionar aquellos emisores cuyas prioridades generales de sostenibilidad estén en consonancia con las suyas. También ofrece a los emisores una gran flexibilidad para encontrar un objetivo que les convenga –con independencia de su tamaño, calificación crediticia, sector o región.

La especificidad de los objetivos es importante. Muchos inversores se muestran escépticos con los bonos verdes por que ha sido difícil determinar si el dinero recaudado se destina realmente a proyectos medioambientales. Los bonos ligados a la sostenibilidad solventan ese problema porque incorporan un fuerte incentivo para que las empresas emisoras adopten prácticas más sostenibles. Dicho incentivo se manifiesta en forma de “penalización” –como incrementos del cupón o pagos suplementarios a los inversores al vencimiento–  que se aplica cuando no se cumplen los objetivos de resultados. 

Todo tipo de sectores y calificaciones

Enel, una empresa italiana de utilities, fue la primera en emitir un bono ligado a la sostenibilidad en 2019. Otras han seguido su ejemplo, entre ellas la empresa papelera brasileña Suzano, la gran farmacéutica suiza Novartis y la firma de lujo francesa Chanel.
Fig. 1 - Tomando la delantera
Ejemplos de emisiones ligadas a la sostenibilidad hasta la fecha (selección)
Ejemplos de emisiones ligadas a la sostenibilidad hasta la fecha

Fuente: Pictet Asset Management

Dado que no se exige como requisito previo que los proyectos medioambientales sean grandes y costosos, hay margen para que participen empresas más pequeñas, incluso del sector high yield, ampliando aún más las opciones de inversión. Teniendo en cuenta la gran cantidad de ángeles caídos de este año  –empresas que han perdido recientemente su calificación investment-grade–,  es previsible que los bonos ligados a la sostenibilidad se concentren en el segmento de calificación BB, que actualmente representa cerca del 75% del mercado high yield europeo.

También esperamos que las entidades financieras adopten estos instrumentos, vinculando los objetivos ASG a la composición de sus carteras de préstamos.

Hay motivos para creer que la amplia gama de objetivos posibles ligados a la sostenibilidad contribuirá a aumentar la popularidad de este instrumento en todos los sectores –a diferencia de los bonos verdes que, hasta ahora, se han circunscrito en gran medida al ámbito de las utilities. El comercio minorista es uno de los sectores que podrían ser una fuente abundante de bonos ligados a la sostenibilidad en los próximos años. 

Lo más importante es que no se trata solo del medio ambiente. Aunque los primeros bonos ligados a la sostenibilidad estaban vinculados a objetivos medioambientales tales como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la empresa farmacéutica Novartis ha optado por centrarse en el acceso a los medicamentos de los segmentos de renta media y baja. Esto es un reflejo de su sector y estrategia específicos y demuestra el potencial de estos bonos para incluir objetivos especialmente adaptados en todo el espectro de emisiones ASG. Con el tiempo, esperamos que se sumen más objetivos sociales y de gobierno corporativo a los medioambientales –lo cual diferenciaría aún más los bonos ligados a la sostenibilidad de sus análogos verdes. 

La importancia de la verificación

Sin embargo, existe una contrapartida en la inversión en estos nuevos valores. Requieren un mayor grado de escrutinio y comprobaciones previas a la inversión.

¿Son los objetivos razonables, alcanzables y mensurables? ¿Se ajustan realmente a los principios ASG? Los rendimientos ofrecidos, ¿reflejan fielmente los riesgos del emisor? Las penalizaciones, ¿son lo suficientemente elevadas como para servir de incentivo para el cambio, al tiempo que equitativas?

En la actualidad, el incremento del cupón de 25 pb parece ser la penalización más utilizada. Pero resulta baja si se compara con el cupón inicial de los bonos. Lo ideal sería que la penalización fuera similar a los incrementos que se aplican cuando se rebajan las calificaciones crediticias de los emisores  –de 125 pb aproximadamente. Es decir, los objetivos de resultados de sostenibilidad deberían ser tan importantes como los objetivos de calificación crediticia. Chanel ya ha dado un primer paso para romper la tendencia de los 25 pb. 

Los bonos ligados a la sostenibilidad han experimentado una gran demanda. La mayoría de las nuevas emisiones de 2020 han llegado al mercado a niveles más caros que los bonos similares que se negocian en el mercado secundario, lo que demuestra el gran interés de los inversores por este tipo de deuda. Actualmente, muchos de estos bonos cotizan con una “prima negativa” frente a los bonos estándar.

Aunque los inversores deben tener cuidado para no pagar de más, los precios hasta la fecha son indicativos del papel que pueden desempeñar los bonos ligados a la sostenibilidad en el futuro.  Cabe esperar que su popularidad crezca aún más gracias a la reciente decisión del Banco Central Europeo de incluir este tipo de papel en sus programas de compra de activos y como garantía a partir de enero de 2021. Se trata de una decisión importante, sobre todo porque el BCE había excluido hasta ahora las estructuras con incrementos del cupón (como, por ejemplo, los provocados por rebajas de las calificaciones). La introducción gradual de las condiciones requeridas debería incentivar las emisiones en los próximos meses.

Hay otros factores que podrían ser favorables. 

Mediante la armonización de los objetivos específicos de las empresas con los de la taxonomía verde de la UE y/o los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, el crecimiento del mercado podría ser aún más rápido. 

A nuestro juicio, podrían proliferar los bonos que incorporan los ODS 3, 7 y 13 –que cubren la energía no contaminante, la acción por el clima y la salud y bienestar. 

También hay margen para los bonos que incorporen otras metas de los ODS, como las de agua limpia y saneamiento, reducción de las desigualdades y producción y consumo responsables.

En todas las clases de activos, la inversión ASG está pasando rápidamente de ser una actividad de nicho a ser algo habitual. Creemos que los bonos ligados a la sostenibilidad desempeñan un papel fundamental en esta revolución. A medida que crezca el mercado, aumentará su proporción no solo en las carteras de crédito sostenible, sino también en las de bonos ordinarios. Para los inversores, esta innovación les brinda la oportunidad de armonizar sus prioridades ASG con las de las empresas en las que invierten, de favorecer un progreso mensurable y concreto hacia la sostenibilidad, así como de sacar provecho del cada vez mayor conjunto de oportunidades con potencial para generar rentabilidades atractivas.