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Pictet, más de dos siglos de tradición familiar

Julio 2019

Pictet, una de las empresas familiares más antiguas del mundo, lleva más de dos siglos manteniendo sus valores basados en los principios de la independencia, visión a largo plazo, asociación, responsabilidad y espíritu emprendedor.

La semilla inicial de Pictet fue la fundación a inicios del siglo diecinueve en Ginebra de una sociedad llamada de Candolle, Mallet & Cie., coincidiendo con un periodo difícil para la ciudad. Ginebra está bajo ocupación francesa, desde que el ejército revolucionario marchara sobre ella en 1798 y la sometiera a un largo periodo de ocupación, que duró más de 15 años hasta la derrota de Napoleón Bonaparte. 

A pesar de la ocupación, que limita sus posibilidades comerciales, tales como la fabricación y comercialización de relojes en las que la ciudad había ganado prestigio mundial, sus habitantes mantuvieron su actividad de una forma constante. Los ginebrinos alimentaron su resistencia con valores como la libertad, vinculada con los principios de la Ilustración, además del tesón, paciencia y visión a largo plazo.

Por aquellos años dos jóvenes banqueros de menos de 30 años, Jacob-Michel François de Candolle y Jacques-Henry Mallet se asocian, con tres socios comanditarios, para fundar lo que 200 años más tarde se convertiría en el actual Grupo Pictet.

Fuente propia

Así, el 23 de julio de 1805 y aunando un capital que hoy equivaldría a unos 30 millones de francos suizos, se firma la primera página de la historia de lo que es hoy Pictet, bajo la razón social de Candolle, Mallet & Cie.

Pronto la compañía se dio a conocer por su aspecto diferenciador en cuanto a la orientación de sus inversiones. Se especializó en el comercio de divisas y, al contrario de otros operadores de la época, orientó ya sus actividades a una política fundamentada en una visión a largo plazo.

La expansión y diversificación como principio

No tardó mucho la empresa en manifestar su espíritu expansivo, extendiendo sus actividades a países limítrofes como Francia y diversificando el riesgo, para mantener su filosofía de inversión prolongada en el tiempo.

Sus sólidas convicciones y el acierto de sus previsiones impulsaron el prestigio de Pictet. Así, sus operaciones arrojaban ya dividendos cuando el ejército napoleónico fue derrotado en 1813 en la batalla de Leipzig, dando origen a la caída del poderoso Imperio francés.

Unión de Suiza y consolidación de la banca Pictet

Vencidas las tropas napoleónicas, la ciudad de Ginebra realiza un viejo proyecto: entrar en la Confederación Helvética. Así, el 19 de mayo de 1815, el nuevo cantón de Ginebra se incorpora a Suiza. Esto fue posible, entre otros, por los esfuerzos de la figura de Charles Pictet de Rochemont, político y diplomático ginebrino emparentado con los fundadores de Pictet, que dejó atrás sus intereses personales para ponerse al frente de este proyecto político.

Su primo Edouard Pictet, sobrino de Jacob-Michel François de Candolle, ya tenía experiencia en inversiones pues había ejercido de trader en Normandía. Edouard fue el primer miembro de la familia Pictet que entró como socio en de Candolle, Mallet & Cie. Aportó sus conocimientos, su capacidad de gestión y sus inquebrantables valores, además de su apellido. De hecho, su escudo familiar con un león, símbolo de fuerza, coraje e independencia, pasaría a ser el logotipo de Pictet.

Desde entonces hasta ahora

Pictet mantiene a día de hoy los valores ilustrados de su nacimiento, que la han hecho crecer y perdurar.

La filantropía, con aportaciones a la investigación médica, la cultura y a causas humanitarias; la responsabilidad social, que se manifiesta a través de sus fundaciones, y su estrategia de inversión a largo plazo orientada a la sostenibilidad, son buena muestra de que la tradición de Pictet sigue muy viva en la actualidad.