Mercados

Mercados emergentes, entre depreciación y refuerzo del dólar

Mayo 2018

Cambia la dirección del viento que sopla en el frente de los mercados emergentes. ¿Cuáles son los últimos avances?

Durante meses, los mercados emergentes han seguido siendo una de las clases de activos con mejores rentabilidades, a pesar de la nueva subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal y de la guerra comercial lanzada por Trump a golpe de aranceles contra el gigante chino.
No obstante, en pocos días algo ha cambiado y se está asistiendo a una depreciación de las monedas locales. La punta del iceberg de este cambio de ruta es la crisis Argentina, que obligó al banco central del país, el pasado 4 de mayo, a subir los tipos de interés por tercera vez consecutiva en poco tiempo hasta el 40%. Pero también se están viendo  afectadas todas las monedas de los países emergentes, desde Turquía hasta Sudáfrica.
¿Cuáles son las causas de este cambio de dirección? ¿Qué ha provocado un cambio tan radical para una de las clases de activos que mejor rentabilidad ha obtenido en el último año? Los mercados globales están estrechamente interrelacionados. Y, desde que los rendimientos de los bonos del Estado a 10 años americanos han superado el umbral psicológico del 3%, el viento también ha cambiado para los emergentes. El dólar, antes débil, se ha reforzado. Y el terremoto se ha extendido a las divisas de los países emergentes. Estos mercados están muy expuestos a las subidas del dólar, dado que el billete verde es la divisa en la que está denominada gran parte de las deudas contraídas por los Gobiernos y empresas precisamente de estos países. El refuerzo del dólar hace que resulte más costoso refinanciar la deuda de estos Estados, lo cual produce un aumento de las presiones a la baja sobre los bonos emergentes.
El 3% alcanzado por los bonos a 10 años americanos ha llevado a muchos inversores a mover sus inversiones de los activos de mayor riesgo, como los bonos de los países emergentes, a los bonos americanos. Si los rendimientos extra los paga un país económicamente sólido como EE.UU., es mejor centrarse directamente en EE.UU. y no en los países emergentes. Este es el motivo por el que muchos los han abandonado en pocos días.
En los bonos americanos ha confluido mucho dinero. Por tanto,  el dólar se ha visto reforzado, y las demás divisas, sobre todo las de los mercados emergentes, se han depreciado. Incluido el peso argentino, que se ha visto forzado al endurecimiento monetario de hasta el 40% anteriormente comentado.
 
El índice bursátil MSCI Emerging Markets, que hasta mediados de abril presentaba rentabilidades muy superiores a las de los mercados globales, ha ido perdiendo terreno poco a poco. Pero, hasta unos días antes, la historia era muy distinta. A pesar del endurecimiento de los tipos de interés de la Reserva Federal, los bonos y divisas de los países emergentes seguían yendo bien: la  nueva subida de los precios de las materias primas había ayudado a estas economías, y además no se había producido la revalorización del dólar que muchos se esperaban.
 
La gota que generó el tsunami fue precisamente la subida del billete verde. Un terremoto que, unido a la superación del umbral del 3% del rendimiento de los bonos del Tesoro americanos a 10 años, ha provocado una nueva caída de las divisas emergentes. Se han visto afectadas sobre todo Turquía y Argentina, ampliamente expuestas al flujo de financiaciones procedentes del extranjero. Por tanto, dada la reciente evolución, los mercados emergentes representan un sector que merece reflexiones en mayor profundidad. Una materia que se debe gestionar con cautela y de acuerdo con perspectivas a largo plazo.