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Febrero 2017

Criterios ASG, deconstruidos

La inversión responsable consiste en mucho más que evitar las llamadas "sin stocks" (acciones poco éticas). 

Ya no basta con generar rentabilidades superiores al precio adecuado. Muchos inversores necesitan una prueba de que sus gestores de activos son administradores responsables que incorporan criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ASG) al proceso de inversión. En pocas palabras, la inversión ASG ya no es un nicho: está convirtiéndose en una necesidad básica.   

Las ventajas de la inversión responsable van mucho más allá de la ética. La investigación de Mercer durante la última década demuestra que los principios ASG pueden contribuir a enmarcar el riesgo y la rentabilidad dentro de una perspectiva más amplia y a obtener rentabilidades sostenibles en un horizonte temporal más largo.

En la dirección correcta, con rutas a elegir

La mayoría de las preguntas de los clientes de Mercer se centran en torno a cómo pueden –o deben– abordar los criterios ASG en la práctica. En términos amplios, existen cuatro enfoques claros. El primero consiste en filtrar. Es la forma más antigua y mejor conocida de la inversión responsable: evitar productos potencialmente polémicos como el tabaco, las armas, los juegos de azar y el alcohol. Las organizaciones benéficas, las fundaciones y los grupos religiosos se encuentran entre los inversores que tienden a favorecer este enfoque y se lo toman muy en serio.
Inversión responsable
Una gama de enfoques de implementación
INVERSIÓN RESPONSABLE

* Enfoques comunes para los fondos de pensiones. / Fuente: Mercer

Otros inversores institucionales, como los planes de pensiones, se centrarán más probablemente en la administración –o la medida en la que sus gestores se involucran en las empresas en las que invierten para impulsar cambios positivos– y/o en la integración de criterios ASG importantes en la toma de decisiones y el análisis de las inversiones.

El cuarto enfoque es probablemente el más directo, y puede producirse sin la adición de dimensiones morales ni de otro tipo. Se centra en invertir en temas relacionados con la sostenibilidad, tales como energía con bajas emisiones de carbono, sanidad o agua, que tienen un potencial a largo plazo de generar rentabilidades atractivas.

Cada vez hay más estrategias de inversión interesantes en este área, que ya no se limitan a los títulos cotizados, sino que incluyen infraestructuras, private equity y renta fija. Las energías limpias y renovables en particular están captando ahora una gran atención debido al creciente deseo de los inversores institucionales de "descarbonizar" sus carteras.

Evaluación de la integración ASG

Mercer asigna calificaciones ASG (ESG, en inglés) a nivel de estrategia –desde ESG1 (la más alta) hasta ESG4 (la más baja)– a unas 5.500 estrategias de inversión individuales. Estas calificaciones reflejan, cualitativamente, cómo están incorporados los criterios ASG a cuatro factores: generación de ideas, construcción de carteras, accionariado activo y gestión del negocio (compromiso a escala de toda la empresa). Las calificaciones recompensan la acción y la intención más que, por ejemplo, la suscripción a una iniciativa o la contratación de investigación externa pero sin hacer gran cosa con ello.

 

Las ventajas de la inversión responsable van mucho más allá de la ética.

Las empresas de inversión que están liderando la integración ASG tienden a presentar conductas como establecer recursos y competencias ASG específicos, hacer esfuerzos por incluir los criterios ASG en los modelos de valoración, y desarrollar unos procesos reflexivos de votación y dedicación, así como un fuerte compromiso a escala de toda la empresa.

Tradicionalmente, muchas de las estrategias con la máxima puntuación (las calificadas ESG1) tendían a ser temáticas, es decir, tenían un foco ASG específico o expreso. Sin embargo, vemos cada vez más gestores tradicionales que incluyen la integración ASG en sus estrategias estándar. Por ejemplo, en los últimos cuatro o cinco años, hemos visto avances significativos en los esfuerzos de integración ASG de los gestores, lo que refleja un compromiso creciente en el sector. Esto se refleja en el cambio en la distribución de las calificaciones ESG de Mercer, que se desplazan de la ESG4 hacia ESG3 y ESG2 en particular. No obstante, todavía hay mucho por hacer, particularmente en renta fija.

Preparándose para el cambio climático

El cambio climático – del que tanto se habla hoy en día– es un buen ejemplo de las oportunidades que puede presentar un enfoque ASG así como de los riesgos que puede ayudar a evitar. A primera vista, parece una cruzada más adecuada para políticos que para planes de pensiones.
Implementar la sostenibilidad
Temas clave
IMPLEMENTAR LA SOSTENIBILIDAD

Fuente: Mercer

Así pues, ¿por qué deberían preocuparse los inversores? Las medidas políticas necesarias para abordar el cambio climático –que se sentirán antes que los efectos físicos– tendrán sin duda impactos económicos importantes y, por extensión, serán percibidas por los inversores a través de sus carteras.

En el Acuerdo de París, 196 naciones se comprometieron a mantener el calentamiento global en un máximo de dos grados centígrados entre ahora y 2100, un umbral visto como el punto crítico pasado el cual el cambio climático podría tener graves consecuencias para nuestro planeta. Dado que se prevé que la población mundial crezca de 7.000 a 10.000 o incluso 12.000 millones en ese período –y más gente significa más necesidades de energía y materiales– esto presenta claramente un gran reto en cuanto a frenar o incluso reducir las emisiones de CO2. Cumplir el objetivo de los dos grados requerirá grandes dosis de política y regulación, junto con modos nuevos y mejorados (es decir, con menos emisiones de carbono) de generación de energía. Según la investigación de Mercer, las rentabilidades de las inversiones se verán afectadas en escenarios de dos, tres y cuatro grados, y es particularmente importante que los inversores entiendan esa clase de activos y los efectos a escala sectorial.

Por ejemplo, en un escenario de dos grados, la renta variable desarrollada en general –y los sectores de energía y utilities en particular– probablemente experimente dificultades a causa de las significativas restricciones que se aplicarán a las industrias con elevadas emisiones de carbono. Por otra parte, es probable que la renta variable emergente se beneficie de inyecciones de capital como ayuda para su transición hacia una economía con menos emisiones. En el caso de los activos tangibles, como infraestructuras e inmuebles, harán falta incentivos para que los nuevos activos sean "verdes" desde el principio y para "descarbonizar" los activos ya existentes.

Sin embargo, no todo son riesgos. Existen oportunidades para ganar dinero resolviendo los retos que plantea el cambio climático. Lo vemos en el creciente interés por estrategias en torno al tema de la sostenibilidad, pero también en cambios silenciosos en los planteamientos de muchas industrias tradicionales, como las del automóvil y de la energía.