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Innovación

¿Ha acelerado la pandemia la desaparición del efectivo?

Julio 2020

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de extremar precaución en los pagos en efectivo durante la pandemia de COVID-19, aumentó el uso de pagos digitales y reforzó la preexistente idea de la desaparición del efectivo. 

Poder acceder a la propia cuenta bancaria y operar desde cualquier lugar; la rapidez de enviar dinero por medio de una app, la libertad de pagar utilizando un soporte wearable, han propiciado que la sociedad se acostumbre al pago digital. 

De este modo, la amplia oferta de soportes para el pago contactless e invisible, las autenticaciones biométricas del usuario por medio de huellas dactilares, o el reconocimiento facial, ocular y vocal, respaldados por la seguridad que ofrece la normativa europea PSD2, dan respuesta a las necesidades de una sociedad siempre más tecnológica. Tanto es así que, recientemente, WhatsApp sorprendía al mundo anunciando que pronto lanzará una versión por la cual se podrían realizar pagos y envío de dinero a contactos, aunque en un primer momento solo estará disponible en Brasil.

En algunos países como Dinamarca la transición hacia una sociedad cashless ya ha comenzado, como parte de un proyecto arbitrario y deliberado. En otros, como Suecia, ya está prácticamente finalizada y el efectivo en circulación representa tan solo el 1% del PIB nacional.

Un cuadro mundial poco claro


En el marco global, instituciones, analistas y empresas han comenzado a monitorizar el comportamiento de los consumidores a partir de la pandemia de Covid-19, para poder predecir el futuro de las transacciones en efectivo y por métodos contactless. 

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) indica en su estudio que el panorama todavía no alcanza la uniformidad necesaria para diagnosticar las tendencias, pues en su estudio reconocen que, al contrario que en Europa, en los Estados Unidos se está experimentando un repunte de las transacciones en efectivo. Un aspecto interesante que observa esta institución, sin embargo, es un cambio radical en el comportamiento general durante una crisis. Recalcan que, históricamente, en tiempos de recesión los consumidores buscaban hacerse con una reserva estable de fondos y la demanda de efectivo aumentaba, actitud contraria a la que se ha experimentado durante esta pandemia. 

En España la retirada de efectivo sufrió una importante bajada el pasado mes de marzo, cuando cayó un 68%, el mismo porcentaje que BPI observó en el Reino Unido. Otros países europeos han experimentado también fuertes caídas (el 54% en Italia y Alemania y el 56% en Francia).

El estudio publicado a finales de mayo por Mastercard evidencia que durante el confinamiento el 66% de los españoles prefirió los métodos de pago contactless. Cifras en consonancia con las totales de Europa, donde las transacciones alcanzaron el 78%. Preguntados por ello, el 75% de los usuarios españoles contestaron que no dejarían de utilizar este método tras la finalización del estado de alarma. Datos respaldados por el informe de Juniper Reseach, cuyo resultado estima un incremento del pago digital en un excepcional 300% para 2024: de 2 billones de dólares estadounidenses a 6. 

El factor generacional

Brandwatch también ha realizado un detallado estudio del sector financiero en España, para determinar las preferencias de los consumidores durante el Covid-19. 

Los resultados muestran que la mayoría (57%) sigue prefiriendo el pago en efectivo y que cerca del 30% no utiliza nunca banca móvil. No obstante, la empresa recalca que solo el 38% de los encuestados tenían menos de 35 años.

Asimismo, señala que España sigue rechazando de forma más o menos contundente la posibilidad de una sociedad cashless. El 28% de los encuestados opinaron que la perspectiva no les parecía para nada atractiva, alrededor de un 14% poco atractiva y un 31% ni muy atractivo ni poco. Una tendencia que se ve reflejada en países como Estados Unidos o Francia, pero no así en el Reino Unido, donde defensores y detractores suman porcentajes casi idénticos, o Singapur, donde el cambio sería apoyado por una aplastante mayoría. 

Otro dato interesante que revela el estudio de Brandwatch es que la mayor preocupación en España es la ciberseguridad, de lo cual ya hablamos en este otro post.

Lo cierto es que la tecnología ya permitía una amplia variedad de pagos digitales. Su uso se ha visto acelerado por la pandemia de COVID-19 y se espera que muchos usuarios sigan optando por ese tipo de pagos de cara al futuro.