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Mercados

Repunte postpandemia: por qué la inflación está agitando los mercados

Abril 2021

El temor a estallidos de inflación podría provocar un aumento del precio del dinero antes de lo previsto. Sin embargo el BCE llama a la calma.

A la mesa de la crisis se ha sumado un nuevo comensal: la inflación. La subida de los precios está agitando los mercados, que tienen las antenas puestas para no perderse cualquier palabra de los banqueros centrales. La alarma surge de la probabilidad de que un estallido de la inflación —nutrido por una recuperación más rápida de lo previsto— pueda convencer al BCE y a la Reserva Federal de anticipar la subida de los tipos de interés, condicionando la consolidación de la recuperación post-COVID y modificando la asignación de los recursos.

El redescubrimiento de la renta fija

La política expansionista de los bancos centrales, pensada para inundar de liquidez el sistema económico a fin de atenuar la crisis, ha reducido los rendimientos de los títulos de renta fija a su mínimo histórico y convencido a los inversores de que apuesten por las acciones para obtener una mayor rentabilidad. Si la inflación alarmase a los bancos centrales, la perspectiva de una contracción anticipada podría invertir la tendencia y reavivar el interés por el mercado de la renta fija (como ya pasó en las últimas semanas, con un claro aumento de los rendimientos del T-Bond americano y del BTP italiano).

La inflación y el «problema» de la recuperación

Entre los efectos colaterales del COVID-19 está una distorsión de los precios. Las restricciones y las incógnitas en cuanto a la sostenibilidad económica han provocado una caída del consumo y la emergencia de presiones deflacionistas. El problema podría presentarse en el momento de la recuperación: si es rápida, podría conllevar un aumento de los precios hasta el punto de convencer a los bancos centrales de que intervengan. Como siempre, el umbral de inflación que hay que vigilar es el del 2 %. La Reserva Federal y el BCE han fijado este indicador como señal de una subida de precios sana: si es más baja, se tiende a seguir una política monetaria expansionista; de lo contrario, los bancos centrales podrían apretarse el cinturón y aumentar el precio del dinero.

La visión de la Reserva Federal y del BCE sobre la inflación

Por tanto, el recalentamiento de la inflación está agitando el mundo financiero. No obstante, tanto si se observan las cifras como si se atiende a las palabras de las instituciones supremas de EE. UU. y la UE, todavía parece prematuro hablar de preocupación. El 2% es un umbral consolidado, pero no exento de flexibilidad, sobre todo en un contexto inédito como el de una crisis económica repentina vinculada a una pandemia. La Reserva Federal, en particular, parece dispuesta a soportar una inflación por encima del umbral, con la idea de intervenir solo en el caso de que el estallido se estabilizase. En efecto, todavía hay que averiguar si el aumento de los precios es estructural o temporal. Una cosa tiene clara el BCE: «La inflación —explicó la presidenta Christine Lagarde tras la reunión del Consejo de Gobierno del 11 de marzo— ha aumentado en los últimos meses por factores temporales como el aumento de los precios de la energía. No obstante, las presiones subyacentes siguen siendo contenidas». Por consiguiente, «la perspectiva de inflación se mantiene en gran medida sin cambios».