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Millennials

Digital, sostenible y conservador: así es el inversor Millennial

Octubre 2020

Los millennials, los nacidos entre principios de los años 80 y mediados de los 90 del siglo pasado, se caracterizan por haber vivido los inicios de la digitalización y por ser reconocidos como uno de los principales impulsores de la alimentación sana, los hábitos saludables y la conciencia medioambiental. Y así lo reflejan en sus inversiones.

El estudio Millennials & Money de la consultora Accenture revela que el 67% de los millennials se asesoran gracias a herramientas Fintech o mediante inteligencia artificial, como la proporcionada por los robo-advisors, sistemas de  gestión de inversiones automatizados que funcionan por medio de algoritmos. Se trata de una diferencia sustancial frente a las dos generaciones anteriores, la X y los baby boomer, que solo se valen de recomendaciones automatizadas en un 30%.

Con todo, el Observatorio Inverco muestra que 6 de cada 10 millennials acude a una oficina bancaria para realizar la contratación de un producto. 

Asimismo, la marcada conciencia social común entre los millennials, o Generación Y, mueve su interés hacia inversiones socialmente responsables (ISR) puesto que su objetivo es invertir en empresas y productos financieros que reflejen sus ideales. El mero hecho de que una empresa no dañe al planeta o no repercuta negativamente en algún aspecto de importancia social no es ya suficiente, sino que anhelan ser partícipes de un impacto positivo. Los resultados de la encuesta “Global Investment Survey 2018”, realizada por la gestora Legg Mason en 17 países diferentes, corroboran esta tendencia y muestran que el 60% de los millennials busca invertir rigiéndose por criterios ASG.

¿Qué son los criterios ASG?

Los criterios ASG hacen referencia a tres factores que las sociedades contemporáneas piden que formen parte integral del desarrollo social, económico y financiero:

Ambientales: abarca las preocupaciones entorno a la contaminación, al consumo energético, a la gestión y tratamiento de residuos, o a la lucha contra el cambio climático.

Sociales: abarca las preocupaciones entorno a los derechos humanos, a la igualdad de género, al trabajo infantil, a las desigualdades, a la pobreza, a la salud y a la seguridad o a la discapacidad, entre otros.

Gobierno corporativo: es todo lo tocante a prácticas responsables por parte de los órganos directivos de las empresas, como pueden ser la transparencia, la resolución de conflictos de interés, la remuneración justa, y las relaciones con accionistas, grupos de interés y empleados.

Así pues, Fintech, blockchain e inteligencia artificial son algunos de los temas afines al propósito millennial de mayor interés y conversación en la actualidad (aunque también lo son temas como la educación, el turismo o, de vuelta al mundo digital, las redes sociales o el comercio electrónico, por mencionar algunos).

Como ejemplo de esta toma de conciencia social contemporánea, vemos florecer iniciativas tales como la Bolsa Social y el crowdimpacting, una fórmula de financiación colectiva parecida al crowdfunding —micromecenazgo o financiación colectiva que suele dar a los inversores unos beneficios preestablecidos dependiendo de las cantidades aportadas. En el crowdimpacting, las empresas que buscan financiación acuden a una denominada Bolsa Social, que las aprueba en base a determinados requisitos. Con esto se abren rondas de inversiones que duran cierto tiempo y deben alcanzar un objetivo prefijado. En el supuesto de que lo consigan, los inversores se convertirán en partícipes de las empresas; no únicamente en sentido económico, sino también como parte activa para conseguir un impacto ambiental positivo. Si, por el contrario, el mínimo necesario no se alcanza, todos los importes comprometidos se devuelven a los inversores.

Por su parte, España es un país que impulsa la economía sostenible y así lo demuestra en la Ley de Economía Sostenible (Ley 2/2011, de 4 de marzo), en la que se recogen iniciativas legislativas, reglamentarias y administrativas para impulsar un crecimiento equilibrado, duradero y sostenible. Además, España está llevando a cabo proyectos para reducir las emisiones de CO2 y así cumplir con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Asimismo, como te contamos aquí, lucha activamente para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados por la ONU para 2030, tanto con macroinversiones a nivel estatal, como con iniciativas locales. Aquí nos referimos por ejemplo al modelo de ciudad de los 15 minutos, que pretende transformar nuestras urbes en ciudades más humanas e inteligentes  —si aún no lo conoces, te invitamos a descubrirlo aquí.

¿Son rentables las inversiones socialmente responsables?

Todo lo anterior se ve reflejado en las cifras: mientras en 2013 EuroSif informaba de que la inversión en productos de impacto social y medioambiental en España sumaba 87 millones de euros, SpainNAB, el Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto, cifra en 229 millones de euros la de 2019. Deutsche Bank incluso aventura que a finales de 2020 la mitad de los activos gestionados a nivel global cumplirá con estos criterios y alcanzará el 100% en algo más de 15 años.

Pese a que sigue vigente un debate acerca de la rentabilidad de este tipo de inversiones, el Global Investment Survey 2018 muestra que los millennials son la fracción de la población que obtiene mayor rentabilidad de sus inversiones, puesto que gana, de media, un 5,8% frente al 4,9% de la Generación X (los nacidos entre mediados de los 60 y los primeros años 80 del siglo pasado), y al 4,6%  de los baby boomers (aquellos nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1964).

En este sentido, Javier Garayoa, director general de Spainsif, asegura en su entrevista con el Faro de Vigo que hay consenso precisamente con respecto a que la aplicación de criterios ASG supone un menor riesgo para el inversor, a la vez que le proporciona mayores oportunidades.

Las claves del perfil del inversor millenial

Según informa el Observatorio Inverco en el VI Barómetro del ahorro, el 34% de los millennials invierte para obtener ingresos destinados a imprevistos, el 30% para crecimiento del capital y un 16% para complementar la jubilación. La Generación X también invierte sobre todo para hacer frente a imprevistos (29%), mientras los baby boomers lo hacen en su mayoría para complementar la jubilación (33%).

Los millenials son inversores conservadores (el 50% de su totalidad lo es), al igual que la Generación X y los baby boomers. Son más propensos a invertir en productos de renta fija, que suponen una rentabilidad inferior, pero también una mayor seguridad al suponer un riesgo inferior. Así, el 50% tiene ahorros en planes de pensiones, el 46% en depósitos y 31% en renta variable. En este sentido, no se diferencian mucho de las dos generaciones anteriores.

Finalmente, son inversores medioplacistas, con horizontes temporales de 1 a 3 años, al igual que las otras generaciones. 

Se aprecia, pues, que el inversor millennial no difiere mucho respecto al perfil más tradicional de generaciones anteriores en su aproximación a la inversión. Si que difiere en cambio en los medios que utiliza para acceder a la inversión, generalmente del ámbito digital, y su conciencia social que marca su preferencia hacia las inversiones socialmente responsables y menos dañinas para el planeta.